domingo, 28 de abril de 2013

Cuando la injusticia es negocio


Un pequeño grupo de estudios jurídicos, árbitros y especuladores financieros internacionales está alimentando un auge del arbitraje de inversiones que cuesta a los ciudadanos miles de millones de dólares de sus impuestos e impide que se adopten leyes en pro del interés público.

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Las últimas dos décadas han sido testigo del sigiloso ascenso de un poderoso régimen internacional de inversiones en que se encuentran atrapados cientos de países y que pone los beneficios corporativos por encima de los derechos humanos.
Las últimas dos décadas han sido testigo del sigiloso ascenso de un poderoso régimen internacional de inversiones en que se encuentran atrapados cientos de países y que pone los beneficios corporativos por encima de los derechos humanos.
Los tratados internacionales de inversiones son acuerdos entre Estados y determinan los derechos de los inversores en los territorios de cada uno. Son, en gran medida, usados por poderosas corporaciones para demandar a los Gobiernos cuando estas consideran que un cambio en las políticas del Estado –aun cuando el cambio busque proteger a la salud pública o el medio ambiente– afecta sus ganancias. Hasta fines de 2011, se habían firmado más de 3.000 tratados internacionales de inversión, generando un gran aumento de las demandas presentadas por inversores ante los tribunales de arbitraje internacional. Los costos de estas demandas pesan sobre los Gobiernos en forma de grandes facturas legales, el debilitamiento de la regulación social y ambiental y un peso en las cargas fiscales de las personas, a menudo en países con importantes necesidades sociales y económicas.
Sin embargo, aunque estos costos financieros y sociales son cada vez más visibles, hay un sector que se ha mantenido prácticamente al margen del escrutinio público: la industria jurídica que se está beneficiando con el auge de las disputas inversor-Estado. El presente informe trata de abordar este tema analizando, por primera vez, quiénes son los principales actores de la industria del arbitraje de inversiones. El objetivo es arrojar luz sobre las firmas de abogados, los árbitros y las compañías financiadoras que se están beneficiando ampliamente de las demandas contra los Gobiernos.
El informe demuestra que la industria del arbitraje está lejos de ser una beneficiaria pasiva de la legislación internacional en materia de inversiones. Por el contrario, los integrantes de esta industria desempeñan un papel activo. Muchos de los abogados especializados en inversiones mantienen fuertes vínculos personales y comerciales con compañías multinacionales y ostentan cargos destacados en instituciones académicas, desde donde defienden enérgicamente el régimen internacional de inversiones. Así, no solo buscan las oportunidades para demandar a los Gobiernos, sino que también desarrollan una fuerte y exitosa campaña contra toda posible reforma de dicho régimen.
El sistema de arbitraje internacional de inversiones fue establecido por varios Gobiernos occidentales, que justificaron su instauración alegando que se necesitaba un mecanismo de solución de diferencias que fuera justo y neutral a la hora de proteger las inversiones de sus corporaciones frente a las supuestas situaciones de favoritismo y corrupción que se daban en los tribunales nacionales. En principio, los árbitros internacionales serían garantes y custodios de este régimen.
Sin embargo, se ha hecho evidente que, en lugar de actuar como intermediarios justos y neutrales, los árbitros internacionales tienen un enorme interés en salvaguardar un régimen de inversiones que prioriza los derechos de los inversores en detrimento de las decisiones de los Gobiernos. De este modo, han construido una industria multimillonaria que se autoalimenta, dominada por un selecto grupo de firmas y abogados cuyas interconexiones y numerosos intereses financieros plantean serias dudas sobre su compromiso de dictar sentencias justas e independientes.
En consecuencia, la industria del arbitraje es también responsable de un régimen internacional de inversiones que no es justo ni independiente, sino por el contrario es deficiente y es estructuralmente favorable a los inversores.
Principales conclusiones:
  1. El número de casos de arbitraje en materia de inversiones, así como las sumas implicadas, se han disparado en las últimas dos décadas, pasando de 38 casos en 1996 (registrados en el CIADI, el organismo del Banco Mundial que administra estas disputas) a 450 casos inversor-Estado conocidos en 2011. Las cantidades de dinero implicadas también se han incrementado de forma espectacular. En el 2009/2010, se tuvo constancia de 151 casos de arbitraje de inversiones, por los que las compañías reclamaban al menos 100 millones de dólares estadounidenses (USD) de los Estados.
  2. El auge de la industria del arbitraje está generando unos beneficios astronómicos para une élite de abogados especializados en inversiones; el dinero sale de los impuestos de los ciudadanos. Los costos legales y arbitrales de una disputa inversor-Estado se sitúan, como promedio, en más de 8 millones de USD, aunque en algunos casos superan los 30 millones de USD. Las firmas de élite que llevan los casos cobran hasta 1.000 USD por hora y abogado, y en muchos casos se necesita de todo un equipo. Los árbitros también reciben salarios cuantiosos; en un caso concreto este llegó hasta casi un millón de USD. Todos estos costos son financiados con los impuestos de los contribuyentes, incluso en países donde hay personas sin acceso a servicios básicos. Por ejemplo, con los 58 millones de USD que el Gobierno filipino gastó en defenderse de dos demandas presentadas en su contra por el operador aeroportuario alemán Fraport, se podrían haber pagado los salarios de 12.500 profesores durante todo un año o vacunado a 3,8 millones de niños y niñas contra enfermedades como la tuberculosis, la difteria, el tétanos y la polio.
  3. La industria del arbitraje internacional de inversiones está dominada por un reducido y compacto grupo de firmas de abogados y árbitros de países del Norte. a) Tres grandes firmas de abogados –Freshfields (Reino Unido), White & Case (Estados Unidos) y King & Spalding (Estados Unidos)– afirman haber participado en 130 casos de tratados de inversión solo en 2011.  b) Solo 15 árbitros, casi todos ellos procedentes de Europa, los Estados Unidos o Canadá, han resuelto el 55% de todas las disputas conocidas en base a tratados de inversión. Los abogados de este pequeño grupo, que algunos denominan ‘la mafia interna’, se encuentran regularmente en los mismos paneles arbitrales, ejercen como árbitros y como representantes de las partes (o consejeros), e incluso se citan entre sí para actuar como testigos en los casos de arbitraje. Esto genera una creciente preocupación por cuestiones como los conflictos de interés, incluso entre el resto de la comunidad jurídica.
  4. La mayoría de estos árbitros de élite tienden a defender los derechos de inversores privados por encima del interés público, lo cual pone de manifiesto un sesgo inherente a favor de las corporaciones. Son varios los árbitros de renombre que han sido miembros de la junta de grandes multinacionales, entre las que se cuentan aquellas que han presentado demandas contra países en desarrollo. Casi todos ellos comparten la firme convicción de que proteger los beneficios privados es de suma importancia. En la mayoría de casos relacionados con decisiones que afectaban al interés público, como las medidas tomadas por Argentina en el contexto de su crisis económica, a la hora de emitir sus sentencias los árbitros no han tenido en cuenta otro factor que no fuera la supuesta pérdida de beneficios por parte de las corporaciones. Muchos árbitros han manifestado su profundo rechazo a una propuesta de Bruno Simma, magistrado de la Corte Internacional de Justicia, para que los arbitrajes de inversiones concedan mayor atención a la legislación internacional en materia de derechos humanos y medio ambiente.
  5. En muchos casos, las firmas de abogados con departamentos especializados en arbitraje internacional buscan activamente oportunidades para demandar a los países, promoviendo pleitos contra Gobiernos en crisis –entre los casos más recientes, estarían Grecia y Libia– y fomentando el uso de varios tratados de inversión para garantizar que las corporaciones disfruten de las mejores ventajas. Estas firmas animan a las corporaciones a usar la amenaza de la demanda procesal como un arma política para impedir que se adopten leyes sobre salud pública y protección ambiental, o para que estas leyes sean más laxas. Los abogados especializados en inversiones se han convertido en los nuevos ‘cazadores de ambulancias’ internacionales, siguiendo el modelo de aquellos abogados que van a buscar a posibles clientes en las unidades de urgencias de los hospitales.
  6. Los abogados especializados en inversiones, incluidos los árbitros de élite, promueven enérgicamente el arbitraje de inversiones como si este fuera una condición necesaria para atraer inversiones extranjeras, a pesar de que no haya pruebas que lo demuestren. Los riesgos que corren los países al acceder a los mecanismos de arbitraje inversor-Estado se minimizan o se obvian.
  7. Los abogados especializados en inversiones animan a los Gobiernos a firmar tratados de inversión redactados en unos términos que maximizan las posibilidades de interponer demandas. Posteriormente, usan estas disposiciones, formuladas en términos poco precisos, para incrementar el número de casos. Según un estudio estadístico basado en 140 casos de tratados de inversiones, los árbitros adoptan de forma sistemática una interpretación amplia, proclive al demandante, de diversas cláusulas, como las relativas al concepto de inversión. Mientras tanto, los abogados que se dedican al arbitraje adoptan un enfoque restrictivo frente a los derechos humanos y sociales recogidos por la legislación internacional.
  8. Los despachos de abogados que se dedican al arbitraje y los árbitros de élite utilizan sus posiciones de influencia para cabildear activamente en contra de toda reforma del régimen internacional de inversiones, especialmente en los Estados Unidos y la Unión Europea. Sus acciones, respaldadas por corporaciones, lograron impedir varios cambios en los tratados de inversión estadounidenses que había propuesto el presidente del país, Barack Obama, al llegar al poder. Estos cambios hubieran dado al Gobierno mayor espacio normativo para regular, sin el riesgo de ser demandado. Varios árbitros también han denunciado abiertamente a los países que han cuestionado el régimen internacional de inversiones.
  9. Existe una ‘puerta giratoria’ entre los abogados especializados en inversiones y los responsables de políticas gubernamentales, que refuerza un régimen de inversiones injusto. Algunos destacados abogados especializados en inversiones han actuado como jefes negociadores en tratados de inversión (o en tratados de libre comercio con capítulos sobre protección de inversiones) y han defendido a sus Gobiernos en disputas entre inversores y Estados. Otros son activamente buscados como asesores y creadores de opinión por los Gobiernos, e influyen en la adopción de leyes.
  10. Los abogados especializados en inversiones mantienen un firme control del discurso académico sobre legislación en materia de inversiones y arbitraje, dado que generan una gran parte de los escritos académicos sobre este tema, ocupan en promedio el 74% de las juntas editoriales de las principales revistas especializadas en derecho de inversiones y normalmente no revelan la forma en que se benefician personalmente del sistema. Esto genera inquietud por cuestiones como el equilibrio y la independencia en la academia.
  11. El sistema de arbitraje de inversiones está cada vez más interconectado con el mundo de las finanzas especulativas, puesto que hay fondos de inversión que están ayudando a financiar los costos de las disputas inversor-Estado a cambio de un porcentaje de la indemnización o laudo final. Es probable que este mecanismo alimente aún más el auge de los arbitrajes e incremente los costos para los Gobiernos con escasos fondos, además de suscitar preocupación por los posibles conflictos de interés que se derivan de la densa red de relaciones personales que une a financiadores con árbitros, abogados e inversores. Compañías como Juridica (Reino Unido), Burford (Estados Unidos) y Omni Bridgeway (Países Bajos) ya se han convertido en una parte establecida del arbitraje internacional de inversiones y sus actividades no están sometidas a ningún tipo de regulación. Esta financiarización del arbitraje de inversiones llega incluso a propuestas como la posibilidad de que se puedan vender paquetes de demandas a terceras partes, siguiendo la línea de los desastrosos swaps de impago que se hallan tras la crisis financiera mundial.

Algunos países han empezado a tomar conciencia de las injusticias y las incoherencias del arbitraje internacional de inversiones y han empezado a retirarse del sistema. En la primavera de 2011, el Gobierno australiano anunció que dejaría de incluir disposiciones sobre la resolución de diferencias inversor-Estado en sus tratados comerciales. Bolivia, Ecuador y Venezuela han puesto fin a varios tratados de inversión y se han retirado del CIADI. Argentina, que ha recibido un alud de demandas inversor-Estado por las leyes de excepción que adoptó en el contexto de la crisis económica de 2001-2002, se niega a pagar los laudos arbitrales. Sudáfrica está realizando una exhaustiva revisión de su política de inversiones para alinearla mejor con sus prioridades de desarrollo y acaba de anunciar que no firmará nuevos acuerdos de inversión ni renovará los vigentes cuando estos venzan.
Estas iniciativas no han pasado desapercibidas entre los actores que integran la industria del arbitraje internacional. Algunos de ellos están dispuestos a afrontar estos desafíos proponiendo que se adopten reformas moderadas, como una mayor transparencia. Pero esas propuestas no abordan los fallos de base ni los sesgos corporativos inherentes del sistema de arbitraje de inversiones. Creemos que solo una reforma sistémica, basada en principios que consideren que los derechos humanos son más importantes que los beneficios de las corporaciones, puede brindar el cambio necesario. Esto debe empezar por la derogación de todos los tratados de inversión vigentes y por una moratoria sobre la firma de nuevos acuerdos.
Sin embargo, incluso dentro del sistema existente, se pueden dar algunos pasos para ayudar a limitar el poder de la industria del arbitraje. Este informe insta a que se utilicen órganos arbitrales independientes y transparentes, en los que se garantice la independencia e imparcialidad de los árbitros, la introducción de regulaciones estrictas para evitar los conflictos de interés, la imposición de un límite sobre los costos procesales, y una mayor transparencia con respecto al cabildeo de la industria del arbitraje en los círculos gubernamentales.
Estos pasos no transformarán, de por sí, el sistema de arbitraje inversor-Estado. Si los Gobiernos no dan la espalda a los procesos de arbitraje de inversiones, el sistema seguirá inclinándose a favor de las grandes compañías y de la lucrativa industria del arbitraje.

sábado, 27 de abril de 2013

La globalización



Los mercados financieros siempre exigen más, tienen hambre todo el tiempo. Fueron los gobiernos los que organizaron la globalización y fijaron las reglas: la liberalización de capital, la libertad de inversiones y el libre comercio de mercancías y servicios. El viraje se produjo hace 30 años, en la época de Margaret Thatcher en Inglaterra; pero el mayor cambio se dio con el Acta Única Europea de 1986. Entonces capitularon y ahora han perdido todas las herramientas de control. Es como un avión en el que la tripulación ha perdido el control.

Se necesita una ruptura real, no pequeños ajustes. Hay que establecer un control sobre la economía y las finanzas. Pero ningún gobierno está dispuesto a llevar a cabo una para la que se necesita coraje político porque abre un periodo de confrontación sin que el éxito esté garantizado. Aunque con las normas actuales lo único que está garantizado es la catástrofe. La deuda griega es impagable. Muchas deudas son insostenibles.
Soy un optimista natural. Si hay voluntad habrá solución política.
Bernard Cassen
Es uno de los líderes mundiales del Altermundismo, ex director de Le Monde Diplomatique y fundador de ATTAC en Francia,

Eduardo Galeano, Noam Chomsky y Otto Reich: Tres visiones de un cambio en América Latina BBC Mundo

Eduardo Galeano, Noam Chomsky y Otto Reich: Tres visiones de un cambio en América Latina BBC Mundo

Introducción

En algunos círculos latinoamericanos existe la impresión de que Estados Unidos es el imperio todopoderoso que domina y determina los destinos del resto del continente. Sin embargo, en los últimos años han ocurrido eventos que aparentan contravenir lo que se presume serían los deseos de Washington.

La elección de Evo Morales como presidente de Bolivia es apenas el más reciente de una serie de aparentes desafíos, que incluyen el ascenso de varios gobiernos de izquierda.

En Brasil, el gobierno de Luis Inacio Lula da Silva ha congeniado más con las ideas que dominan al mundo desarrollado de lo que se esperaban, pero el mandatario ha seguido siendo uno de los más duros críticos de la propuesta para un Tratado de Libre Comercio para las Américas, ALCA.

Por otra parte, las diferencias, críticas y acusaciones entre Washington y el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, han sido una constante. Chávez, sin embargo, permanece en el poder.

Algunos analistas apuntan que en la década del 60 y 70, en cambio, Washington reaccionó en forma muy diferente y menos pasiva a eventos políticos contrarios a sus intereses en América Latina.

¿O es que, a diferencia de la década del 60, poco importa quién esté al frente de los gobiernos ya que las relaciones cruciales de poder se juegan a nivel de empresas u organismos multilaterales?


BBC Mundo conversó sobre estos cambios con tres figuras prominentes en el continente: Noam Chomsky, autoridad mundial en lingüística, profesor del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT); Otto Reich, ex asesor del presidente Bush y ex subsecretario de Estado para Asuntos Hemisféricos; y Eduardo Galeano, escritor y pensador uruguayo autor de "Las venas abiertas de Latinoamérica".


Lea y compare sus respuestas.
Pregunta No. 1
¿En qué medida es un desafío para Washington la llegada al poder de figuras como Evo Morales en América Latina?

Eduardo Galeano
Habrá quien diga, en la Casa Blanca: "La democracia nos da disgustos. El voto popular es un arma más en el arsenal del terrorismo".
"¿Hasta cuándo seguiremos soportando, cruzados de brazos, estas provocaciones?"
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Otto Reich
Todo depende de las políticas que esos presidentes conduzcan, porque recordemos que hace tres años, cuando se eligió en Brasil al presidente Lula da Silva, muchos de estos mismos expertos decían que EE.UU. no podía trabajar con un personaje con un historial de izquierda.
Sin embargo, EE.UU. tiene relaciones muy constructivas y positivas con Brasil y la diferencia entre, digamos, un Lula da Silva y un Hugo Chávez, es que Da Silva se preocupa por los problemas nacionales de Brasil, por alimentar a su pueblo, por crear empleos, mientras que Hugo Chávez se preocupa por intervenir en los asuntos de otros países y está violando los derechos civiles de sus propios ciudadanos, algo que Lula no hace.
Así que cuando se habla de Evo Morales hay que ver qué es lo que va a hacer, ¿va a seguir una conducta de izquierda más parecida a la de Lula o más parecida a la de Chávez? Hay que ver.

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Noam Chomsky
Es un desafío extremadamente serio, particularmente porque tiene lugar junto a otros cambios en el hemisferio. Desde Venezuela a Argentina, los países de la región están escapando del control estadounidense, moviéndose hacia políticas independientes e integración económica. Están comenzando a revertir los patrones de dependencia de potencias extranjeras y el aislamiento entre sí que vienen desde la época de la conquista española.
La elección de Morales refleja el ingreso de la población indígena en el escenario político en el continente, en Chiapas, desde Bolivia a Ecuador y en otras partes, donde se escuchan llamados a una "nación indígena".
Junto a otras fuerzas populares, los pueblos indígenas están exigiendo el control sobre sus propios recursos, lo que representa una seria amenaza para los planes de Washington de tener acceso a los recursos del hemisferio occidental, especialmente energéticos. Esto es especialmente cierto en Bolivia, que tiene las mayores reservas de gas de la región después de Venezuela.
Reacción Los cambios en la región son en parte una reacción al efecto desastroso de las políticas económicas neoliberales impuestas durante 25 años por las instituciones financieras internacionales (IFI) dominadas por Estados Unidos. No es un secreto ni para los economistas, ni para las poblaciones de los países en cuestión, que en aquellas naciones que siguieron las recomendaciones de las IFI (como se hizo en América Latina) ha habido una marcada caída en el crecimiento y en el progreso en materia de indicadores sociales. Esto en comparación con periodos anteriores, y - en forma dramatica - en contraste con países que ignoraron esas recomendaciones, notablemente en el Sudeste Asiático, que implementó políticas más cercanas a las que posibilitaron el desarrollo de los países ricos.
Bolivia había seguido rigurosamente las reglas de las IFI - excepto cuando la revuelta popular obligó a dejarlas a un lado - y sufrió una caída en su ingreso per capita, como apuntó recientemente el economista Mark Weisbrot.
Argentina - hace unos años el niño modelo del Fondo Monetario Internacional - sufrió un colapso desastroso, y luego se recuperó mediante la violación radical de las reglas de las IFI, no satisfaciendo a Washington o al capital internacional.
Argentina está pagando ahora casi un billón de dólares para "librarse para siempre" del FMI, que,  en palabras del presidente argentino Néstor Kirchner, "actuó con nuestro país como un promotor y un vehículo de políticas que causaron la pobreza y el dolor de los argentinos".

Ayuda
Argentina ha sido ayudada por Venezuela, que compró una gran parte de la deuda argentina y también le vendió petróleo a bajo costo. La reciente entrada de Venezuela al Mercosur fue descrita por Kirchner como un "hito" en el desarrollo del bloque, y fue calificada por el presidente Lula de Brasil como "un nuevo capítulo en nuestra integración".
En un encuentro convocado para marcar el ingreso de Venezuela, el presidente Chávez dijo que "no podemos permitir un proyecto puramente económico, para las élites y las transnacionales", en referencia al Acuerdo de Libre Comercio para las Américas, ALCA, el proyecto promovido por Washington que ha suscitado fuerte oposición de la opinión pública.
Venezuela y otros en la región están aumentando los lazos económicos con China y con la Unión Europea. También se está dando en términos más amplios una integración sur-sur (especialmente
con Brasil, India y Sudáfrica). Todo esto preocupa profundamente a Washington.


Pregunta No. 2
¿Se ha vuelto irrelevante para EE.UU. que cada vez más gobiernos de la región sean de izquierda?

Noam Chomsky
Todo lo contrario. Es un problema serio para Washington, un desafío a los principios básicos de la doctrina Monroe formulada hace 180 años. Estados Unidos no tuvo el poder para implementar esta doctrina en el hemisferio hasta la Segunda Guerra Mundial, pero desde entonces lo ha hecho por medios que van desde la extrema violencia a los controles económicos. Estos medios, sin embargo, ya no están disponibles, tal como aprendieron tristemente los estrategas del presidente Bush cuando apoyaron el fallido intento de golpe en Venezuela en 2002.
Estos medios de dominación se ven además socavados por la tendencia hacia la integración de las economías en la región, por la diversificación de las relaciones internacionales, la búsqueda del control sobre los recursos nacionales y el rechazo a las recetas de las instituciones financieras internacionales.
Dolores de cabeza Todo esto ha causado muchos dolores de cabeza a Washington, que ha reaccionado. Bajo la dudosa cubierta de la "guerra contra el narcotráfico" y de la "guerra contra el terror", Washington ha incrementado más la ayuda militar y policial que la social y económica. El entrenamiento de tropas latinoamericanas ha aumentado marcadamente. El Comando del Sur (SOUTHCOM) tiene ahora más personal en América Latina que la mayoría de las agencias federales civiles combinadas, y su foco son el "populismo radical" y otros asuntos internos.
El entrenamiento militar pasó de las manos del Departamento de Estado al Pentágono (Departamento de Defensa), quedando liberado de lo que era al menos una supervisión mínima por parte del Congreso en materia de derechos humanos y respeto a la democracia.
Estados Unidos está estableciendo bases militares a lo largo del hemisferio. Pero los medios tradicionales de subversión, intervención militar y control económico se han debilitado seriamente.

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Otto Reich
Yo creo que hay que estudiar el contexto geopolítico que existía en esos años de la Guerra Fría, en esos momentos EE.UU. tenía que tomar en consideración que un gobierno de extrema izquierda, no un gobierno de izquierda - porque EE.UU. ha trabajado con gobiernos de izquierda -, que un gobierno de extrema izquierda como por ejemplo el de Fidel Castro podía ser y resultó ser un aliado de la Unión Soviética y por esa razón un enemigo de los EE.UU.
Ese contexto histórico por supuesto cesó de existir cuando se terminó la Unión Soviética. El presidente Carter trató de hacerlo pero no lo logró, el presidente Reagan sí implementó una política diferente, que era apoyar a gobiernos democráticos, pero no tratar de cambiar a gobiernos de centroizquierda. Desde 1980 hasta el presente, la gran mayoría de los países cambiaron de gobiernos militares de derecha a gobiernos democráticos.
Apoyo más activo
Bolivia es un ejemplo. Cuando llegó el presidente Reagan al poder estaba bajo un gobierno militar igual que Chile, Argentina, Brasil, todos los países de Centroamérica, Ecuador, Perú, y todos ellos cambiaron a gobiernos libremente electos. Eso es un hecho histórico por el cual no se le da suficiente crédito al presidente Reagan. Y yo se que fue una política del presidente, no fue una casualidad que estos gobiernos cambiaran, fue una política del presidente Reagan hacia América Latina de decidir cambiar la política de EE.UU. y apoyar más activamente la democracia.
La democracia trae sus riesgos, ya que muchas veces se puede elegir una persona que no tiene la capacidad o que puede ser un autócrata o un dictador que llega al poder libremente. Por ejemplo Hugo Chávez tiene esos rasgos, o Jean Bertrand Aristide en Haití, los dos fueron electos democráticamente y sin embargo no han regido democráticamente, por eso es que Aristide se fue,
lo expulsaron, y a Chávez lo hubieran botado si el referendum de 2004 hubiera sido libre, para mi que fue un fraude.

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Eduardo Galeano
Hay algunos signos de que es al revés.
Está siendo cada vez más irrelevante para la región lo que los Estados Unidos opinen sobre los gobiernos que elige.

Pregunta No. 3
¿Sigue siendo EE.UU., como creen algunos, el imperio todopoderoso y factor crucial en el destino económico o político de la región?

Otto Reich
Estados Unidos nunca ha sido el factor crucial en la economía, la política, la sociedad latinoamericana. Es más, yo creo que esa manera de pensar es muy peligrosa, porque le da una excusa muy fácil a los líderes de países que no saben qué hacer. Puede conducir al fracaso de muchos países y creo que lo ha hecho.
Estados Unidos por un lado es por supuesto el primer comprador de los productos de América Latina, EE.UU. compra más del 50% de todas las exportaciones de la región. En el caso de algunos países más cercanos geográficamente, el porcentaje llega al 90% . EE.UU. es también el principal inversionista en general en A. Latina, la principal fuente de tecnología y de capital, en muchos casos de educación, de modernización, pero esto no quiere decir que EE.UU. domine las decisiones nacionales.
EE.UU. consulta Yo fui embajador de EE.UU. en Venezuela en los años 80, también he tenido otras posiciones y le puedo decir que EE.UU. consulta con sus socios, con sus amigos en A. Latina, pero no le dicta a nadie. El mundo ha cambiado, ya no es el mundo del 1800 o 1900 donde quizás un país muy poderoso podía dictar.
EE.UU. no quiere dictarle a nadie, tiene sus problemas nacionales muy serios, problemas globales como el terrorismo o la proliferación de armas nucleares, y lo que más quisiera EE.UU. es una América Latina en paz y prosperidad. Ése ha sido el objetivo de la política exterior de EE.UU. durante los últimos 25 años, desde 1981, desde que llegó al poder Ronald Reagan.

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Eduardo Galeano
"La liebre hace al cazador", dice un viejo proverbio italiano. Es la mirada del débil la que hace todopoderoso al poderoso.
¿Todopoderoso quién?
Ni los dioses, cuanto menos los hombres. Recuerdo un grafiti en una pared de Santiago de Chile: "Todos los dioses fueron inmortales".

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Noam Chomsky
Estados Unidos nunca fue "todopoderoso" y ahora aún menos. A pesar de ello, aun domina al continente y al mundo, ciertamente en materia de poder militar.
Aunque con la evolución de un orden económico tripolar en recientes décadas (America del Norte, Europa, Noreste Asiático con crecientes vínculos con el resto de Asia) y con los cambios en el sur,
la dominación económica estadounidense ni siquiera se acerca a lo que fue en el pasado y, de hecho, es bastante frágil.
Análisis más profundo Una mirada a fondo sobre este tema requeriría, sin embargo, un análisis más profundo de qué queremos decir por "Estados Unidos". Si nos referimos a la población estadounidense, la dominación es menor. Pero si nos referimos a los que de hecho son los dueños del país, el sistema corporativo, el panorama es diferente.
Por ello el famoso "déficit de la balanza comercial" estadounidense se achica considerablemente cuando consideramos a las importaciones de multinacionales de EE.UU. y sus subsidiarias en el exterior como exportaciones estadounidenses, lo cual es apropiado si identificamos al país con quienes en gran medida son dueños del mismo.

Pregunta No. 4
¿Será A. Latina aún menos prioritaria para EE.UU. debido a la guerra en Irak y otros eventos de mayor importancia para Washington?

Eduardo Galeano
Allá ellos. Lo importante, para nosotros, es perder el miedo. La cultura de la impotencia, triste herencia colonial, todavía nos ata las manos. Seguimos aceptando que nos tomen examen, que nos digan qué se puede y qué no se puede... Recuerdo una asamblea obrera, en las minas de Bolivia, hace ya un tiempito, más de treinta años: una mujer se alzó, entre todos los hombres, y preguntó cuál es nuestro enemigo principal.
Se alzaron voces que respondieron "El imperialismo", "La oligarquía", "La burocracia"... Y ella, Domitila Chungara, aclaró: "No, compañeros. Nuestro enemigo principal es el miedo, y lo llevamos adentro". Yo tuve la suerte de escucharla. Nunca olvidé.

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Noam Chomsky
Sospecho que América Latina estará muy alta en la lista de prioridades de EE.UU. Mientras Latinoamérica era silenciosa y obediente, parece haber sido ignorada por EE.UU.. Digo "parece", porque en realidad, su subordinación se daba por garantizada y las políticas hacia la región se diseñaban de acuerdo a ello.
Esta postura de aparente negligencia hacia la región cambió rápidamente cuando hubo señales de independencia. Recordemos que la extrema hostilidad de EE.UU. hacia Cuba desde 1959 es atribuida en documentos internos al "desafío exitoso" por parte de Cuba hacia políticas estadounidenses que se remontan a la Doctrina Monroe.
El desafío es intolerable de por sí, pero más aún cuando, como es el caso con Cuba, se teme que el éxito de ese desarrollo independiente pueda ser un "ejemplo contagioso" que "infecte" a otros, parafraseando términos utilizados por Kissinger al referirse al Chile de Allende. Kissinger temía que Chile podía incluso llegar a "infectar" al sur de Europa, una preocupación que compartía con Leonid Brezhnev.
Además, como he señalado, los estrategas de Washington han dado por sentado que podrán contar con los ricos recursos de América Latina, en especial, en materia energética. Aún en los pronósticos más prudentes, puede decirse que no renunciarán a estos recursos con ecuanimidad.

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Otto Reich
Existe la impresión, más en América Latina que en EE.UU., de que EE.UU. ha dejado de ponerle atención a la región. Por supuesto que el gobierno de EE.UU. tiene en estos momentos que darle atención a la crisis que enfrenta, a la situación de peligro a la seguridad internacional. Es un país en guerra, sería una falta de responsabilidad por parte del presidente de cualquier país que está en guerra no ponerle su primera atención a la guerra. Eso no quiere decir que el presidente Bush no le ha puesto atención a A. Latina. Al presidente Bush le interesa mucho, eso me consta, porque yo fui subsecretario de Estado, estuve en el Consejo de Seguridad Nacional con el presidente Bush en los primeros cuatro años de la administración y viajé con él a muchos países. Viajé con él a México tres veces, viajamos a El Salvador, hicimos la primera visita de un presidente estadounidense a Perú, ha ido a otros países, a él le interesa mucho esta región.
Más atención.
Pero creo, y esto es lo importante, que América Latina tiene que ayudarse a que EE.UU. le ponga más atención. No pueden seguir solamente quejándose de que EE.UU. no hace esto o no hace lo otro. Tienen que ponerle más atención a los problemas de la región. No pueden ignorar, por ejemplo, la amenaza a la democracia en un país como Cuba, como lo han hecho por 47 años. Han apoyado demasiado a un dictador que viola todos los derechos de la Carta de los Derechos Humanos de la ONU.
Tienen que ponerle más atención a los problemas de Venezuela, en donde la democracia está bajo amenaza diaria, y no pueden dejar que EE.UU. venga a solucionar todos los problemas. Existe ese sentimiento por parte de muchos líderes, en privado. Yo le puedo decir que yo he hablado con muchos presidentes, con muchos cancilleres en 25 años, y en privado muchos dicen, ¿cuándo van a acabar ustedes con tal persona?
Yo les digo, nosotros necesitamos que ustedes ayuden al pueblo de tal país, que den más apoyo social, económico, político, a los pueblos que están bajo amenaza y también que se preocupen más por la prosperidad de sus propios países, que acaben con la corrupción, un flagelo que es la primera barrera al desarrollo económico en América Latina.
No hay razón ninguna para la situación de países tan ricos como Bolivia, por ejemplo, un país riquísimo, que tiene riquezas naturales enormes. Bolivia es un mendigo sentado en un trono de oro. ¿Por qué? Porque no se le ha dado suficiente atención a hacer crecer la economía. No sólo se trata de distribución de riquezas, hay que hacer crecer la economía y la mejor manera de hacerlo es un sistema de libre empresa, de libre comercio, de libertad, y eso el lo que ha faltado en muchos países.

Pregunta No. 5
Más allá de las declaraciones y diferencias entre Washington y mandatarios como Hugo Chávez, ¿son mucho más importantes otras herramientas en el juego de poder? ¿Son más importantes hoy otros mecanismos de presión como el cierre de mercados o la modificación de aranceles?

Otto Reich
Efectivamente, EE.UU. se ha dado cuenta ya por varias décadas, que lo más importante para ayudar a la estabilidad política y al progreso económico y social es la apertura de las economías, la apertura externa a través de tratados de libre comercio y la apertura interna a través de más libertad de empresa, de empleos, a través de más oportunidades para los trabajadores al igual que para los empresarios.
Y por eso es que EE.UU. ha apoyado esta serie de tratados de libre comercio. Ya tiene tratados con la mayoría de los países de América Latina, y solamente en este momento hay tres o cuatro países que se oponen, Venezuela y Argentina son los más extremos en ese sentido.
Muchas personas piensan que Brasil está opuesto, sin embargo, cuando el presidente Bush estuvo en Brasil recientemente, la declaración oficial de los dos presidentes al fin de la reunión decía que Brasil seguía apoyando la declaración de Miami de la Cumbre de las Américas de 1994, que decía que el objetivo de los esfuerzos internacionales de la región debía ser la construcción de un área de libre comercio de las Américas, el famoso ALCA, al cual se opone tanto Hugo Chávez y ahora aparentemente el presidente Kirchner de Argentina, también.
Es más, el presidente Fox de México, en la Cumbre de las Américas en Mar del Plata, dijo, "aquí en la reunión hay 29 países de los 34 que queremos un área de libre comercio y no deberíamos permitir que la minoría pare ese proyecto". En ese momento el presidente Chávez insultó al presidente Fox y se creó una crisis bilateral.
Agresividad La agresividad no viene de los países que quieren la apertura. La agresividad viene de países como Venezuela que en estos momentos tienen gobiernos que no saben qué hacer, que están fracasando.
Es increíble que con los precios del petróleo a un nivel histórico, Hugo Chávez haya presidido sobre una decaída de la economía de Venezuela de casi un 40%, y un aumento de la pobreza de más de 20% y una caída en el empleo. Hay dos millones más de desempleados, en un país con una población de 22 millones, que cuando entró Hugo Chávez hace seis años.
Los países fracasados son los que no tienen las respuestas. La respuesta es más apertura, más atención a los problemas sociales, pero también hay que hacer crecer la economía para que los gobiernos puedan pagar las inversiones en salud, educación, vivienda, los elementos esenciales para que una sociedad crezca y sea equitativa.

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Noam Chomsky
La integración económica internacional es de enorme relevancia, pero no debemos caer en apreciaciones erróneas que son frecuentes. Los mecanismos desarrollados e impuestos por Estados Unidos y sus aliados no son "tratados de libre comercio".
Son una mezcla de liberalización y proteccionismo diseñada -no sorprendentemente- en interés de sus creadores: las corporaciones multinacionales y los Estados que están a su servicios como "herramientas y tiranos", para utilizar la expresión con que James Madison describió el surgimiento del capitalismo de Estado en sus inicios.
Los acuerdos comerciales garantizan ampliamente el derecho a fijar precios de monopolio.
También privan a los países en desarrollo de los mecanismos que emplearon las sociedades industrializadas ricas para alcanzar su estado actual. Además de ello, lo que se llama "comercio" es en parte una ficción económica, que incluye vastas transferencias intrafirma dentro de las economías ricas, que no constituyen más "comercio" que el del Kremlin cuando producía componentes en Leningrado, los transportaba a Polonia para su ensamblaje y luego los enviaba para su venta a Moscú, en una "exportación" e "importación" que atravesaba fronteras formales.
Dependencia del Estado
Aún dejando todo eso de lado, las economías de los países ricos, y especialmente Estados Unidos, dependen en gran medida del dinámico sector estatal para socializar el costo y el riesgo y privatizar las ganancias.
Y los acuerdos apenas pueden llamarse "acuerdos", al menos si consideramos al pueblo parte esencial de estas sociedades. Estos acuerdos, impuestos prácticamente en secreto, han sido tremendamente impopulares, en la medida en que pueblo ha ido conociendo su contenido...
En el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés), las únicas palabras acertadas son "América del Norte". Sin embargo, la eficacia de estos mecanismos depende en última medida de la aceptación publica, y como ha quedado en evidencia recientemente en América Latina, esa aceptación está lejos de estar asegurada.

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Eduardo Galeano
Muchos dientes usa la máquina.
La máquina abre la boca y los muestra: dientes financieros, políticos, periodísticos, militares...
Si no asusta, no funciona.

lunes, 22 de abril de 2013

La naturaleza no es muda



 Por Eduardo Galeano
El mundo pinta naturalezas muertas, sucumben los bosques naturales, se derriten los polos, el aire se hace irrespirable y el agua intomable, se plastifican las flores y la comida, y el cielo y la tierra se vuelven locos de remate.

Y mientras todo esto ocurre, un país latinoamericano, Ecuador, está discutiendo una nueva Constitución. Y en esa Constitución se abre la posibilidad de reconocer, por primera vez en la historia universal, los derechos de la naturaleza.

La naturaleza tiene mucho que decir, y ya va siendo hora de que nosotros, sus hijos, no sigamos haciéndonos los sordos. Y quizás hasta Dios escuche la llamada que suena desde este país andino, y agregue el undécimo mandamiento que se le había olvidado en las instrucciones que nos dio desde el monte Sinaí: “Amarás a la naturaleza, de la que formas parte”.

- Un objeto que quiere ser sujeto

Durante miles de años, casi toda la gente tuvo el derecho de no tener derechos.

En los hechos, no son pocos los que siguen sin derechos, pero al menos se reconoce, ahora, el derecho de tenerlos; y eso es bastante más que un gesto de caridad de los amos del mundo para consuelo de sus siervos.

¿Y la naturaleza? En cierto modo, se podría decir, los derechos humanos abarcan a la naturaleza, porque ella no es una tarjeta postal para ser mirada desde afuera; pero bien sabe la naturaleza que hasta las mejores leyes humanas la tratan como objeto de propiedad, y nunca como sujeto de derecho.

Reducida a mera fuente de recursos naturales y buenos negocios, ella puede ser legalmente malherida, y hasta exterminada, sin que se escuchen sus quejas y sin que las normas jurídicas impidan la impunidad de sus criminales. A lo sumo, en el mejor de los casos, son las víctimas humanas quienes pueden exigir una indemnización más o menos simbólica, y eso siempre después de que el daño se ha hecho, pero las leyes no evitan ni detienen los atentados contra la tierra, el agua o el aire.

Suena raro, ¿no? Esto de que la naturaleza tenga derechos... Una locura. ¡Como si la naturaleza fuera persona! En cambio, suena de lo más normal que las grandes empresas de los Estados Unidos disfruten de derechos humanos. En 1886, la Suprema Corte de los Estados Unidos, modelo de la justicia universal, extendió los derechos humanos a las corporaciones privadas. La ley les reconoció los mismos derechos que a las personas, derecho a la vida, a la libre expresión, a la privacidad y a todo lo demás, como si las empresas respiraran. Más de ciento veinte años han pasado y así sigue siendo. A nadie le llama la atención.

- Gritos y susurros

Nada tiene de raro, ni de anormal, el proyecto que quiere incorporar los derechos de la naturaleza a la nueva Constitución de Ecuador.

Este país ha sufrido numerosas devastaciones a lo largo de su historia. Por citar un solo ejemplo, durante más de un cuarto de siglo, hasta 1992, la empresa petrolera Texaco vomitó impunemente dieciocho mil millones de galones de veneno sobre tierras, ríos y gentes. Una vez cumplida esta obra de beneficencia en la Amazonia ecuatoriana, la empresa nacida en Texas celebró matrimonio con la Standard Oil. Para entonces, la Standard Oil de Rockefeller había pasado a llamarse Chevron y estaba dirigida por Condoleezza Rice. Después un oleoducto trasladó a Condoleezza hasta la Casa Blanca, mientras la familia Chevron-Texaco continuaba contaminando el mundo.

Pero las heridas abiertas en el cuerpo de Ecuador por la Texaco y otras empresas no son la única fuente de inspiración de esta gran novedad jurídica que se intenta llevar adelante. Además, y no es lo de menos, la reivindicación de la naturaleza forma parte de un proceso de recuperación de las más antiguas tradiciones de Ecuador y de América toda. Se propone que el Estado reconozca y garantice el derecho a mantener y regenerar los ciclos vitales naturales, y no es por casualidad que la asamblea constituyente ha empezado por identificar sus objetivos de renacimiento nacional con el ideal de vida del “sumak kausai”. Eso significa, en lengua quichua, vida armoniosa: armonía entre nosotros y armonía con la naturaleza, que nos engendra, nos alimenta y nos abriga y que tiene vida propia, y valores propios, más allá de nosotros.

Esas tradiciones siguen milagrosamente vivas, a pesar de la pesada herencia del racismo que en Ecuador, como en toda América, continúa mutilando la realidad y la memoria. Y no son sólo el patrimonio de su numerosa población indígena, que supo perpetuarlas a lo largo de cinco siglos de prohibición y desprecio. Pertenecen a todo el país, y al mundo entero, estas voces del pasado que ayudan a adivinar otro futuro posible.

Desde que la espada y la cruz desembarcaron en tierras americanas, la conquista europea castigó la adoración de la naturaleza, que era pecado de idolatría, con penas de azote, horca o fuego. La comunión entre la naturaleza y la gente, costumbre pagana, fue abolida en nombre de Dios y después en nombre de la Civilización. En toda América, y en el mundo, seguimos pagando las consecuencias de ese divorcio obligatorio.

sábado, 20 de abril de 2013

Conversaciones sobre el Capitalismo, con Rubén Zardoya

Tomado de: Conversaciones sobre el Capitalismo, con Rubén Zardoya

Comenzando por una serie de aproximaciones a la esencia del capitalismo –descrito primero como sistema basado en “valor que crece por sí mismo” y luego como régimen de producción mercantil que rebaja la fuerza de trabajo a mercancía–, Rubén Zardoya, escritor y profesor de la Universidad de La Habana, conversa magistralmente sobre el modo de producción capitalista y su posible superación socialista.
La charla, grabada en agosto de 2012, aborda también el papel del Estado y de la hegemonía en el mantenimiento del sistema capitalista. A la pregunta sobre la compatibilidad del capitalismo con los intereses de la humanidad, Zardoya señala que este modo de producción ha de emplear crisis económicas y guerras para solucionar sus contradicciones, mientras mina los fundamentos naturales de la existencia humana.

¿Hay etapas inexorables para alcanzar el socialismo? No hay necesidad –dice el profesor– de impulsar una etapa de desarrollo capitalista previa al socialismo. Un amplio desarrollo de las fuerzas productivas es imprescindible sólo para el comunismo, mas el socialismo –en tanto negación progresiva de las relaciones de producción capitalistas– puede comenzar en cualquier momento. Zardoya concluye explicando la importancia de la batalla de ideas, la batalla cultural. 





Desenredando las contradicciones del capital


David Harvey es geógrafo y teórico social británico, distinguido profesor de la City University de Nueva York (CUNY) y Miliband Fellow de la London School of Economics. Director de The Center for the Place, Culture and Politics, y autor de numerosos libros. Es uno de los 20 autores más citados en humanidades, y sus libros y ensayos han sido de gran influencia el desarrollo de la geografía moderna.


El lado oscuro de los acuerdos de inversión



Los movimientos de todo el mundo han denunciado los rescates y la evasión de impuestos que han enriquecido al 1% a costa del 99%, pero eso es solo una parte del cuadro. El TNI acaba de presentar un nuevo video de animación que revela, usando un lenguaje accesible, cómo los acuerdos internacionales de inversión son también una pieza clave del sistema económico global que está enriqueciendo a una pequeña elite corporativa a expensas de la ciudadanía.

El video explica, por ejemplo, que:

• las demandas de corporaciones contra gobiernos han aumentado casi un 1200% desde 1990
• la factura que debe pagar Argentina para defenderse de las demandas corporativas asciende a los 912 millones de dólares, una cantidad equivalente al salario medio anual de 140.000 maestros o de 75.000 doctores en hospitales públicos
• los abogados de las corporaciones, que tienen sus bufetes sobre todo en el Reino Unido y los Estados Unidos, cobran unos 800 dólares por hora y animan a las corporaciones a presentar demandas.