“Para matar al hombre de la paz
para golpear su frente limpia de pesadillastuvieron que convertirse en pesadilla,para vencer al hombre de la paztuvieron que congregar todos los odios y además los aviones y los tanques,para batir al hombre de la paz tuvieron que bombardearlo hacerlo llama,porque el hombre de la paz era una fortalezaPara matar al hombre de la paztuvieron que desatar la guerra turbia,para vencer al hombre de la pazy acallar su voz modesta y taladrante tuvieron que empujar el terror hasta el abismoy matar mas para seguir matando,para batir al hombre de la paz tuvieron que asesinarlo muchas veces porque el hombre de la paz era una fortaleza,Para matar al hombre de la paz tuvieron que imaginar que era una tropa,una armada, una hueste, una brigada,tuvieron que creer que era otro ejercito,pero el hombre de la paz era tan solo un puebloy tenia en sus manos un fusil y un mandatoy eran necesarios mas tanques mas rencoresmas bombas mas aviones mas oprobios porque el hombre de la paz era una fortalezaPara matar al hombre de la paz para golpear su frente limpia de pesadillastuvieron que convertirse en pesadilla,para vencer al hombre de la paztuvieron que afiliarse siempre a la muerte matar y matar mas para seguir matandoy condenarse a la blindada soledad, para matar al hombre que era un pueblotuvieron que quedarse sin el pueblo.”
lunes, 9 de septiembre de 2013
viernes, 6 de septiembre de 2013
Las 10 empresas que controlan (casi) todo lo que consumes diariamente
Las 10 empresas que controlan (casi) todo lo que consumes diariamente
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Haz el ejercicio y trata de identificar
cuántas de estas marcas utilizas en tu día a día desde que te levantas
hasta que te vas a dormir. Actos como lavarte los dientes, afeitarte,
ducharte, vestirte, ponerte el desodorante, tomarte los cereales, comer
en un restaurante de comida rápida,
darle de comer a tu perro o gato, mascar un chicle o tomarte un
refresco implican consumir algunos de los productos comercializados por
tan sólo unas pocas corporaciones. Nuestra economía se basa en el
consumo, y este consumo está definido y condicionado por un puñado de empresas.
Las 10 empresas que ves en el encabezado de este artículo (clica aquí para ver en grande) producen y distribuyen más de 2.150 productos de consumo diario en docenas de países de alrededor del mundo y facturan más de mil millones de dólares diarios por ello.
Coca Cola, Pepsico, Kelloggs, Nestlé, Johnson & Johnson, P&G,
Mars, Kraft, Unilever y General Mills, son las 10 corporaciones que
controlan buena parte del mercado de consumo masivo y que se concentran
en esta infografía elaborada por la web Convergence Alimentaire (convergencia alimentaria). Probablemente algunos de los grandes ausentes de esta infografía sean el grupo francés Danone, especializado en lácteos y que comercializa más de 30 marcas de productos lácteos y aguas, y la británica Associated British Foods, que comercializa alrededor de una docena de marcas de productos en un total de 44 países.
Aunque no lo parezca es más que probable
que en tu día a día consumas decenas de productos procedentes de las
llamadas 10 grandes, casi sin que te des cuenta. Aquí debajo desglosamos
el total de marcas y productos que cada uno de estos gigantes vende a
cientos de millones de consumidores de todo el mundo.
Unilever: más de 400 marcas.
Coca-Cola: más de 400 marcas.
Pepsico: 22 marcas (aunque distribuye productos asociándose con otras empresas).
Mars: más de 100 marcas.
Johnson & Johnson: más de 75 marcas.
Procter & Gamble: más de 300 marcas.
Kraft: más de 150 marcas.
Nestlé: 31 marcas bajo las que distribuye 146 productos.
General Mills: más de 100 marcas bajo las que se distribuyen más de 615 productos.
Kellogg’s: más de 65 marcas.
Lejos de la idea que uno pueda tener que
el mercado de consumo de productos de alimentación uso diario es
subministrado por cientos de empresas esta infografía nos demuestra que
la realidad no es así. No existe una diversidad real, pues aquellas
pequeñas marcas que pretendían ofrecer algo diferente, fueron ya
absorbidas por los grandes conglomerados comerciales. Las fusiones, y
las compras de empresas pequeñas por parte de grandes conglomerados como
los aquí presentados son algunas de las explicaciones del fenómeno, que
deja a muchísimas de las marcas de consumo en muy pocas manos, y que
según varias organizaciones tienen consecuencias peligrosas por el poder
que adquieren esos conglomerados ante el poder político y su creciente
capacidad de influencia. De hecho algo parecido sucede también en el
mundo de los medios de comunicación, tanto en los Estados Unidos, como en España, cuyo sector es controlado cada vez más por un menor número de corporaciones fruto de las adquisiciones y fusiones.
El mapa que muestra la organización de
los pequeños sellos de productos y sus empresas ilustra cómo un gran
número de marcas nos da una falsa imagen de libertad en la elección.
Adam Smith hablaba de la mano invisible que controla el mercado. En este
artículo se puede ver que el dominio lo tienen un pequeño grupo de
empresarios y que la independencia que se siente a la hora de elegir una
marca de jugo o té y no un refresco, puede pasar a un segundo plano
porque se está comprando un producto de la misma empresa.
El poder de las 10 grandes
En todo el mundo se beben más de 4.000 tazas de Nescafé por segundo y se consumen productos de Coca-Cola 1.700 millones de veces al día. Tres empresas controlan el 40 por ciento del mercado mundial de cacao, y en 2010 Nestlé declaró unos ingresos mayores que el PIB de Guatemala o Yemen.
De hecho, las 10 grandes generan en conjunto unos ingresos de más de 1.100 millones de dólares al día y dan trabajo a millones de personas, de manera directa e indirecta, en el cultivo, procesamiento, distribución y venta de sus productos. En la actualidad, estas empresas forman parte de una industria valorada en 7 billones de dólares, mayor incluso que el sector de la energía,y que representa aproximadamente un diez por ciento de la economía mundial.
Las 10 grandes a ojos de Intermon Oxfam
Según una reciente campaña de la organización Intermon Oxfam (IO) las diez grandes empresas que controlan el mercado mundial de la alimentación no están respetando algunos de los derechos básicos de las comunidades agrícolas
que les proporcionan tierra, agua, mano de obra y materias primeras
para que elaboren sus productos. Como resultado “las 10 grandes” siguen aumentando su éxito comercial,
facturando entre ellas 1.100 millones de dólares cada día, pero otros
millones, los de pequeños agricultores, son cada vez más pobres. De
hecho el 80% de las personas que pasan hambre en el planeta trabajan en
la producción de alimentos en el sector agrícola.
La campaña de IO, bajo el nombre Tras la Marca,
tiene como objetivo incrementar la transparencia y la rendición de
cuentas de 10 de las empresas de alimentación y bebidas más poderosas
del mundo (las 10 grandes) que según IO son Associated British Foods
(ABF), Coca-Cola, Danone, General Mills, Kellogg, Mars, Mondelez
International (antes conocida como Kraft Foods), Nestlé, PepsiCo
y Unilever en relación a su cadena de suministro. Los resultados se
pueden apreciar en la tabla inferior.
Según indica IO en su informe: “En Pakistán, las comunidades rurales afirman que Nestlé embotella y vende agua subterránea de muchísimo valor cerca de pueblos que no pueden permitirse agua potable. En 2009, Kraft fue acusada de comprar carne de vacuno a proveedores brasileños involucrados en la tala de árboles en la selva amazónica para que pastara el ganado. Y actualmente Coca-Cola se enfrenta a denuncias de trabajo infantil en su cadena de suministro en Filipinas.”
Las diez grandes empresas de la alimentación
“no respetan” los derechos de los pequeños agricultores según Intermón
Oxfam. Fuente: Cadena Ser
Según IO Tras la marca revela
que por lo general, los programas de responsabilidad social y de
sostenibilidad que han llevado a cabo las empresas hasta ahora han sido diseñados específicamente para, por ejemplo, reducir el uso del agua o formar a las mujeres agricultoras.
Sin embargo, estos programas no abordan las causas principales
del hambre y de la pobreza, porque las empresas no tienen
políticas adecuadas que guíen las actividades de sus cadenas de
suministro.
IO concluye indicando que algunas de las principales deficiencias de las políticas de las empresas son:
• Las empresas no son suficientemente
transparentes en relación a sus cadenas de suministro agrícola, lo cual
dificulta comprobar la veracidad de sus declaraciones en cuanto a su
“sostenibilidad” y la “responsabilidad social”;
• Ninguna de las 10 grandes dispone de
políticas adecuadas para proteger a las comunidades locales del
acaparamiento de tierras y de agua a lo largo de sus cadenas de
suministro;
• Las empresas no toman suficientes
medidas para frenar las enormes emisiones de gases de efecto invernadero
por parte del sector agrícola; dichas emisiones han provocado cambios
en el clima, que ahora están teniendo consecuencias negativas para los
agricultores;
• La mayoría de las empresas no ofrece a
los pequeños agricultores igualdad de acceso a sus cadenas de
suministro, y ninguna de ellas se ha comprometido a garantizar que
reciben un precio justo por sus productos;
• Muy pocas de estas empresas han tomado
alguna medida para abordar la explotación de las pequeñas agricultoras y
de las trabajadoras agrícolas en sus cadenas de suministro.
Esta es una explicación sin ánimo de lucro
viernes, 23 de agosto de 2013
Docente tradicional vs docente 2.0
Docente tradicional vs docente 2.0
Los docentes del siglo XXI deben afrontar un reto que les ha
impuesto las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. El
educador tradicional, debe ser reemplazado por lo que solemos llamar un
docente 2.0.
Mientras que el docente tradicional dicta sus clases a la
misma hora y en el mismo lugar, utiliza el mismo material didáctico y
estilo de enseñanza. El docente 2.0 trasciende las cuatro paredes del
salón, enseña de manera informal y descentralizada, investiga y
comparte, diseña sus propios contenidos didácticos, utiliza más de una
plataforma, sabe trascender lo conocido, enseña a aprender de los
errores y permite las múltiples manifestaciones de la inteligencia.
Un reto difícil de afrontar.
Ser un docente 2.0, como lo muestra el dibujo, no es solo utilizar tecnología en el aula. El cambio no debe consistir únicamente en cambiar el papel y el lápiz por el ordenador y la impresora, sino en la forma en la que se utilizan las nuevas herramientas. Sin embargo, esta imagen es un fiel reflejo de lo que ha sucedido en muchas instituciones. El desfasaje entre la capacitación de los docentes y las herramientas disponibles han desembocado en una intrusión y no una inclusión de la tecnología en el aula.
Hoy en día, todavía existe mucha resistencia al cambio por gran parte
de los docentes. Según Egan Kieran, “cualquier ambición de cambio de
paradigma que pretenda reemplazar las ideas actualmente dominantes se
encuentra con el problema de que, al principio, la nueva idea se debe
contemplar desde las perspectivas que intenta reemplazar”. Es decir que
las personas por naturaleza poseen una resistencia psicológica, que
vulgarmente se conoce como “ser cabezadura” que consiste en que los
individuos se obsesionan con algo que les hace ver la situación solo
desde el punto que ellos han adoptado o que es actualmente dominante,
impidiendo ver los otros puntos desde un nuevo enfoque.
Un poco de empatía.
De todas maneras creo que existen muchos temores que deben ser tenidos en cuenta. Muchas veces caemos en el error de señalar las falencias de los docentes sin comprender las dificultades que implica la incorporación de las nuevas tecnologías en la educación.
En primer lugar y como vemos en el video, la dificultad que poseen
muchas veces los docentes cuando se enfrentan a una computadora de la
cual no son contemporáneos. El cambio que se pretende, no es menor.
Sobre todo por la desventaja que poseen frente a sus estudiantes para
apropiarse de los saberes relacionados con la tecnología.
En segundo lugar, este video debe hacernos reflexionar y tratar de
colocarnos en el lugar de los docentes hoy en día. Tratar de tener un
poco de empatía con quienes por primera vez no son los transmisores del
conocimiento. Más si tenemos en cuenta que desde el punto de vista de la
etimología, “alumno” deriva de a = sin; y lumen = luz. En otras
palabras un estudiante es el “sin luz”. Es la persona que no tiene la
luz del conocimiento, que es ignorante y por lo tanto necesita de
alguien que lo ilumine, a este alguien se le llama “maestro” o docente.
Cambiar una concepción tan antigua y tan arraigada en el inconsciente
colectivo demandará no solo mostrar lo que deberían ser, sino
entenderlos y acompañarlos en el proceso de reinvención del rol docente.
Solo así lograremos vencer esa resistencia e integrar definitivamente
las NTICs en la realidad educativa.
Tomado de: Articulo original
jueves, 22 de agosto de 2013
COCINAS DE INDUCCION MAGNETICA.
COCINAS
DE INDUCCION MAGNETICA.
Su Historia:
La aparición de los primeros conceptos de la cocina de inducción se remota a principios del siglo veinte.1 Alrededor de los años cincuenta la división de frigoríficos de General Motors hizo una demostración con cocinas2 en una gira por los Estados Unidos. La inducción se mostraba calentando un cazo y situando al mismo tiempo un trozo de papel de periódico entre la placa de inducción y el cazo. Nunca llegó a la fase de producción.
A principios de los años setenta se realizaron nuevos estudios en los Estados Unidos en conjunción con el Centro de Investigación y desarrollo de Westinghouse Electric Corporation en Churchill Borough, cerca de Pittsburgh. Ese desarrollo se hizo público en 1971 durante la exposición llevada a cabo por la National Association of Home Builders convention in Houston, en Texas, como parte de la muestra de Productos para el consumidor de la Westinghouse. Se produjeron cientos de unidades para impulsar la entrada del producto en el mercado a las que se denominaron "Cool Top 2" de inducción. El desarrollo se llevó a cabo en el laboratorio de investigación dirigido por Bill Moreland y Terry Malarkey.
El precio de cada unidad era de unos 1500 US$. La producción se realizó entre 1973 y 1975 acabando con la venta de la División de Productos de Consumo de Westinghouse a la White Consolidated Industries Inc.. El modelo CT2 contaba con cuatro hornillos de 1600 vatios cada uno. La superficie estaba constituida por una capa de priocerámica. Cada módulo se alimentaba a 240V que se trasformaban a 20 - 200V mediante una fuente continua variable con un rectificador controlado por fase. La fuente de alimentación lo convertía en una onda de 27 kHz de una intensidad de 30 A (pico) mediante dos amplificadores en paralelo de seis transistores de potencia (Motorola) en configuración medio-puente formando un Oscilador LC resonante, donde el componente inductor era de hilo de cobre enrollado y la sartén u olla como carga. El diseño fue realizado por Ray Mackenzie,3 que superó los problemas de sobrecarga que aparecieron anteriormente.
Más adelante otras patentes fueron apareciendo con mejoras como la reducción de sobrecalentamientos, la detección de sartenes4 o la radiación de los campos electromagnéticos.5
La inducción no llegó a entrar del todo en el mercado estadounidense. Donde finalmente si entró fue en Europa gracias a las colaboraciones que se realizaron entre el departamento de I+D+i de la entonces Balay S.A. (ahora BSH) y la Cátedra de Electrónica de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Zaragoza con proyectos dirigidos por Armando Roy, que iniciaron investigaciones sobre la tecnología innovadora de inducción, dentro del Plan Concertado de Investigación Científica y Técnica (CAICYT).
Finalmente, en 1996 comenzó el proyecto de I+D Inducción III, realizado por BSH en colaboración con la Universidad de Zaragoza, que dio lugar en 1999 al lanzamiento del primer modelo compacto,[cita requerida] en el que la electrónica ya estaba integrada en la zona de cocción.
Su
Funcionamiento:
Una cocina de inducción es un tipo de cocina vitrocerámica que calienta directamente el recipiente mediante un campo electromagnético en vez de calentar mediante calor radiante por el uso de resistencias. Estas cocinas utilizan un campo magnético alternante que magnetiza el material ferromagnético del recipiente en un sentido y en otro. Este proceso tiene menos pérdidas de energía, el material se agita magneticamente, la energía absorbida se desprende en forma de calor, calentando el recipiente. Los recipientes deben contener un material ferromagnético al menos en la base, por lo que los de aluminio, terracota, cerámica, vidrio o cobre no son utilizables con este tipo de cocinas.
Actualmente el coste de la tecnología de inducción dobla al de una vitrocerámica tradicional, pero las elevadas prestaciones así como su mayor eficiencia energética la convierten en una inversión atractiva. El coste de la producción de esta tecnología se centra en la electrónica de potencia necesaria para su funcionamiento.
Imaginemos un sistema de cocina portátil que es el doble de eficiente que la cocina a gas, es más rápida y mucho más fría de operar que la cocina eléctrica. Esto es llamado cocina a inducción y trata sobre la revolucionaria forma de preparar comida.
La naturaleza de este calentamiento lo hace mucho más eficiente que el tradicional, pues se calienta directamente el recipiente a utilizar, y no indirectamente como se hace con las tradicionales vitrocerámicas basadas en resistencias. Esto contribuye a un ahorro de energía cada vez más apreciado en la sociedad actual. La vitrocerámica de inducción detecta gracias a un sistema de sensores si hay o no recipiente sobre su superficie. En caso de no haberlos, no funciona. Además incorpora las más modernas técnicas de procesado de señal para lograr un control eficiente de la potencia.
El modelo de inducción calienta dos veces más rápido que una placa vitrocerámica convencional. Son capaces de detectar la forma y tamaño del recipiente y se puede elegir la temperatura exacta de cocción (termostato). Además, el tiempo de cocción es muy reducido tardando muy poco en conseguir la temperatura deseada. Esta vitrocerámica facilita la limpieza por su superficie lisa y porque al permanecer fría los posibles desbordamientos no se requeman o incrustan en el vidrio, bastando pasar sobre ella un paño húmedo.
A la hora de decantarse por esta opción tampoco hay que desdeñar la seguridad. Con ella, se evitan posibles quemaduras, ya que no se calienta. La placa de inducción alcanza como temperatura máxima la del calor residual producido por el recipiente. Asimismo, no existe ningún riesgo de explosión fortuita al no utilizar combustibles. Por su seguridad, son las únicas que pueden colocarse con cualquier electrodoméstico debajo: sólo es necesario dejar una distancia. Tienen el problema de que solamente pueden utilizarse ciertos materiales para el menaje de cocina y la condición de que no puede ser usada por personas que lleven marcapasos.[cita requerida]
Es posible fabricar una cocina de inducción que funcione con cualquier metal conductor, sin embargo el sistema convencional es más simple y barato. Para calentar metales como el aluminio, se pueden utilizar varias bobinas que se activan cíclicamente, una después de otra, generando un campo magnético móvil como en un motor de corriente alterna. Este mismo efecto se aprovecha para usar el aluminio en velocímetros y motores de jaula de ardilla.
Aunque el coste de la cocina de inducción suele rondar el doble del precio de una cocina eléctrica vitroceramica de resistencia convencional o halogena, el gasto eléctrico del hogar suele ser un 40% menor y resulta rentable si se usa la cocina con frecuencia. Sobre todo con usos cortos como freír un filete, donde una cocina vitroceramica convencional perdería gran parte de la energía usada en el calor residual de la placa de la cocina.
Respecto a una cocina de gas, aprovecha mejor la energía eléctrica (84%) que el gas producido (40%). Sin embargo, en el proceso total que incluye la generación eléctrica en el país, a partir de combustibles fósiles, solo un 30% (o casi un 60% en ciclo combinado) se convierte en electricidad y el resto en calor, que muchas veces no se aprovecha y genera contaminación térmi
Su Historia:
La aparición de los primeros conceptos de la cocina de inducción se remota a principios del siglo veinte.1 Alrededor de los años cincuenta la división de frigoríficos de General Motors hizo una demostración con cocinas2 en una gira por los Estados Unidos. La inducción se mostraba calentando un cazo y situando al mismo tiempo un trozo de papel de periódico entre la placa de inducción y el cazo. Nunca llegó a la fase de producción.
A principios de los años setenta se realizaron nuevos estudios en los Estados Unidos en conjunción con el Centro de Investigación y desarrollo de Westinghouse Electric Corporation en Churchill Borough, cerca de Pittsburgh. Ese desarrollo se hizo público en 1971 durante la exposición llevada a cabo por la National Association of Home Builders convention in Houston, en Texas, como parte de la muestra de Productos para el consumidor de la Westinghouse. Se produjeron cientos de unidades para impulsar la entrada del producto en el mercado a las que se denominaron "Cool Top 2" de inducción. El desarrollo se llevó a cabo en el laboratorio de investigación dirigido por Bill Moreland y Terry Malarkey.
El precio de cada unidad era de unos 1500 US$. La producción se realizó entre 1973 y 1975 acabando con la venta de la División de Productos de Consumo de Westinghouse a la White Consolidated Industries Inc.. El modelo CT2 contaba con cuatro hornillos de 1600 vatios cada uno. La superficie estaba constituida por una capa de priocerámica. Cada módulo se alimentaba a 240V que se trasformaban a 20 - 200V mediante una fuente continua variable con un rectificador controlado por fase. La fuente de alimentación lo convertía en una onda de 27 kHz de una intensidad de 30 A (pico) mediante dos amplificadores en paralelo de seis transistores de potencia (Motorola) en configuración medio-puente formando un Oscilador LC resonante, donde el componente inductor era de hilo de cobre enrollado y la sartén u olla como carga. El diseño fue realizado por Ray Mackenzie,3 que superó los problemas de sobrecarga que aparecieron anteriormente.
Más adelante otras patentes fueron apareciendo con mejoras como la reducción de sobrecalentamientos, la detección de sartenes4 o la radiación de los campos electromagnéticos.5
La inducción no llegó a entrar del todo en el mercado estadounidense. Donde finalmente si entró fue en Europa gracias a las colaboraciones que se realizaron entre el departamento de I+D+i de la entonces Balay S.A. (ahora BSH) y la Cátedra de Electrónica de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Zaragoza con proyectos dirigidos por Armando Roy, que iniciaron investigaciones sobre la tecnología innovadora de inducción, dentro del Plan Concertado de Investigación Científica y Técnica (CAICYT).
Finalmente, en 1996 comenzó el proyecto de I+D Inducción III, realizado por BSH en colaboración con la Universidad de Zaragoza, que dio lugar en 1999 al lanzamiento del primer modelo compacto,[cita requerida] en el que la electrónica ya estaba integrada en la zona de cocción.
Su
Funcionamiento:
Una cocina de inducción es un tipo de cocina vitrocerámica que calienta directamente el recipiente mediante un campo electromagnético en vez de calentar mediante calor radiante por el uso de resistencias. Estas cocinas utilizan un campo magnético alternante que magnetiza el material ferromagnético del recipiente en un sentido y en otro. Este proceso tiene menos pérdidas de energía, el material se agita magneticamente, la energía absorbida se desprende en forma de calor, calentando el recipiente. Los recipientes deben contener un material ferromagnético al menos en la base, por lo que los de aluminio, terracota, cerámica, vidrio o cobre no son utilizables con este tipo de cocinas.
Actualmente el coste de la tecnología de inducción dobla al de una vitrocerámica tradicional, pero las elevadas prestaciones así como su mayor eficiencia energética la convierten en una inversión atractiva. El coste de la producción de esta tecnología se centra en la electrónica de potencia necesaria para su funcionamiento.
Imaginemos un sistema de cocina portátil que es el doble de eficiente que la cocina a gas, es más rápida y mucho más fría de operar que la cocina eléctrica. Esto es llamado cocina a inducción y trata sobre la revolucionaria forma de preparar comida.
La naturaleza de este calentamiento lo hace mucho más eficiente que el tradicional, pues se calienta directamente el recipiente a utilizar, y no indirectamente como se hace con las tradicionales vitrocerámicas basadas en resistencias. Esto contribuye a un ahorro de energía cada vez más apreciado en la sociedad actual. La vitrocerámica de inducción detecta gracias a un sistema de sensores si hay o no recipiente sobre su superficie. En caso de no haberlos, no funciona. Además incorpora las más modernas técnicas de procesado de señal para lograr un control eficiente de la potencia.
El modelo de inducción calienta dos veces más rápido que una placa vitrocerámica convencional. Son capaces de detectar la forma y tamaño del recipiente y se puede elegir la temperatura exacta de cocción (termostato). Además, el tiempo de cocción es muy reducido tardando muy poco en conseguir la temperatura deseada. Esta vitrocerámica facilita la limpieza por su superficie lisa y porque al permanecer fría los posibles desbordamientos no se requeman o incrustan en el vidrio, bastando pasar sobre ella un paño húmedo.
A la hora de decantarse por esta opción tampoco hay que desdeñar la seguridad. Con ella, se evitan posibles quemaduras, ya que no se calienta. La placa de inducción alcanza como temperatura máxima la del calor residual producido por el recipiente. Asimismo, no existe ningún riesgo de explosión fortuita al no utilizar combustibles. Por su seguridad, son las únicas que pueden colocarse con cualquier electrodoméstico debajo: sólo es necesario dejar una distancia. Tienen el problema de que solamente pueden utilizarse ciertos materiales para el menaje de cocina y la condición de que no puede ser usada por personas que lleven marcapasos.[cita requerida]
Es posible fabricar una cocina de inducción que funcione con cualquier metal conductor, sin embargo el sistema convencional es más simple y barato. Para calentar metales como el aluminio, se pueden utilizar varias bobinas que se activan cíclicamente, una después de otra, generando un campo magnético móvil como en un motor de corriente alterna. Este mismo efecto se aprovecha para usar el aluminio en velocímetros y motores de jaula de ardilla.
Aunque el coste de la cocina de inducción suele rondar el doble del precio de una cocina eléctrica vitroceramica de resistencia convencional o halogena, el gasto eléctrico del hogar suele ser un 40% menor y resulta rentable si se usa la cocina con frecuencia. Sobre todo con usos cortos como freír un filete, donde una cocina vitroceramica convencional perdería gran parte de la energía usada en el calor residual de la placa de la cocina.
Respecto a una cocina de gas, aprovecha mejor la energía eléctrica (84%) que el gas producido (40%). Sin embargo, en el proceso total que incluye la generación eléctrica en el país, a partir de combustibles fósiles, solo un 30% (o casi un 60% en ciclo combinado) se convierte en electricidad y el resto en calor, que muchas veces no se aprovecha y genera contaminación térmi
Usa
una especie de "hornilla" de cocina
y una olla eficiente a la inducción, técnicamente
hablando se trata de una olla con base magnética, además
existe una bobina electromagnética bajo la "hornilla".
Cuando esta olla es colocada sobre la "hornilla" de
cerámica, crea una resistencia eléctrica; esta resistencia
excita moléculas en la olla, la cual produce calor, pero
sólo hacia la olla misma.
- Este sistema es mucho más barato que la cocina a gas, es más seguro porque no utiliza una llama abierta y además no genera humo. Por último, tiene casi 90% de eficiencia y no requiere mantenimiento.
- El sistema de cocción por inducción magnética aplicada a las placas de vitroceramina de 6 mm de espesor permite una cocción rápida y completamente segura sin ninguna dispersión térmica. La zona de cocción de 280 mm de diámetro, con una potencia específica de 5 kw cada una se activa inmediatamente solo cuando entra en contacto con el fondo de las ollas específicas para inducción magnética. La zona que no esta en contacto con las ollas permanece fría.
- La inducción es la forma de cocinar más evolucionada, segura, económica y rápida.
- La diferencia con respecto a las otras formas de cocción es verdaderamente sustancial.
- En los equipos de cocina tradicionales, el proceso de calentamiento tiene lugar por conducción e irradiación del calor a través de varios elementos, que primero se calientan y después conducen: la resistencia, la placa, el recipiente de cocción y por ultimo el alimento. En el sistema de cocción por inducción, en cambio, la transformación de energía en calor se produce directamente en el recipiente de cocción.
- Mediante la cocción por inducción, el recipiente que contiene la comida se calienta directa y gradualmente, mientras que la superficie de vitrocerámica permanece fría, calentándose marginalmente por efecto del calor de contacto generado por el mismo recipiente.
- En consecuencia, los alimentos que rebosan de las ollas no se queman y pueden eliminarse con facilidad y rapidez, tanto durante la cocción como al final de ella.
- El riesgo de quemaduras se reduce al mínimo.
- El ambiente de la cocina es mucho más cómodo gracias a la baja emisión de calor.
¿Cómo funciona la inducción?
La corriente de red es transformada por un generador de corriente alterna de alta frecuencia, la cual genera un campo magnético, gracias a la presencia de una bobina.
Cuando un recipiente, diseñado con un material especial idóneo para la cocción por inducción, entra en este campo magnético se produce una tensión eléctrica en el recipiente de cocción, del que se origina una corriente remolino.
El efecto del calentamiento mediante corriente y la inversión magnética producen el calor deseado.
Ahorro de energía.
Una parte del ahorro energético esta garantizado por la capacidad de reconocer automáticamente el metal, de modo que la superficie de inducción se activa solo en presencia del recipiente y se desactiva cuando este es retirado.
Una parte del ahorro energético esta garantizado por la capacidad de reconocer automáticamente el metal, de modo que la superficie de inducción se activa solo en presencia del recipiente y se desactiva cuando este es retirado.
En
términos de porcentaje, se puede estimar un ahorro del
20% con respecto a las cocinas eléctricas y de un 30% con
relación a las cocinas a gas.
Con la cocción por inducción se calienta el recipiente directamente mientras que la superficie de vitrocerámica permanece fría. De hecho, la potencia de cocción seleccionada se transformas directamente en calor dentro del recipiente.
Cocinas que no calientan, pero hierven.
Suena como un contrasentido, pero se trata de la tecnología más moderna en cuanto a cocinas eléctricas. Se trata del Sistema de Inducción Magnética, que le permite a la superficie de cristal o vitrocerámica calentar solo la olla o sartén que se le coloca encima, pero nada más.
Con la cocción por inducción se calienta el recipiente directamente mientras que la superficie de vitrocerámica permanece fría. De hecho, la potencia de cocción seleccionada se transformas directamente en calor dentro del recipiente.
Cocinas que no calientan, pero hierven.
Suena como un contrasentido, pero se trata de la tecnología más moderna en cuanto a cocinas eléctricas. Se trata del Sistema de Inducción Magnética, que le permite a la superficie de cristal o vitrocerámica calentar solo la olla o sartén que se le coloca encima, pero nada más.
Además
de la ventaja de seguridad que representa esta tecnología
al no tener superficies calientes constantemente, el sistema de
inducción magnética evita que cualquier sustancia
–liquida o sólida- que se derrame de las ollas, nunca
llegue a quemarse.
La
mejor demostración se hace cuando se coloca un billete
entre una olla con agua para hervir y la superficie de la cocina.
Cuando
se activan los controles para calentar el agua, el billete queda
intacto a pesar que el agua hierve en cuestión de segundos
gracias a que el campo magnético usa la energía
con casi un 100 por ciento de eficiencia, pues solo se concentra
en el objeto metálico que tiene encima. Este sistema solo
funciona con ollas, sartenes o cacerolas con material ferroso.
En otras palabras, si un imán no se adhiere en ellas, entonces
no sirven para este tipo de cocinas.
Los
precios de estas cocinas varían según el fabricante
y el modelo y capacidad
Si
vives con un enfermo de Alzheimer adapta tu hogar a sus necesidades
La Fundación ‘La Caixa’, señala que a los enfermos de Alzheimer “se les hace difícil realizar labores domésticas y cotidianas y el riesgo de padecer accidentes en su propio hogar se incrementa considerablemente”. De ahí la necesidad de adaptar la vivienda a sus necesidades, para mejorar la calidad de vida de la persona con Alzheimer y de quienes viven con ella.
La Fundación ‘La Caixa’, señala que a los enfermos de Alzheimer “se les hace difícil realizar labores domésticas y cotidianas y el riesgo de padecer accidentes en su propio hogar se incrementa considerablemente”. De ahí la necesidad de adaptar la vivienda a sus necesidades, para mejorar la calidad de vida de la persona con Alzheimer y de quienes viven con ella.
“El
ambiente que debe reinar en la casa de un enfermo de Alzheimer
tiene que permitirle participar, en la medida de lo posible, en
las actividades familiares y cotidianas e incidir en los trastornos
de conducta más característicos del Alzheimer: vagabundeo,
pasividad, agresividad...”. En concreto, la vivienda
ha de ofrecer “seguridad, confort y accesibilidad”,
algo que puede conseguirse sin un coste económico excesivamente
elevado.
Cocina y baño, espacios de accidentes domésticos.
El cuarto de baño y la cocina son dos de los espacios más peligrosos para los enfermos de Alzheimer y las personas mayores en general, por lo que necesitan una mayor atención.
La cocina ideal para estas personas es la eléctrica de inducción magnética siendo las cocinas de gas las menos recomendables, mientras que el microondas “es el sustituto ideal del horno”, apunta la publicación.
Otras Ventajas:
La cocina de inducción tiene numerosas ventajas:
Fuentes: WikiPedia
Datos Adicionales
Cocina y baño, espacios de accidentes domésticos.
El cuarto de baño y la cocina son dos de los espacios más peligrosos para los enfermos de Alzheimer y las personas mayores en general, por lo que necesitan una mayor atención.
La cocina ideal para estas personas es la eléctrica de inducción magnética siendo las cocinas de gas las menos recomendables, mientras que el microondas “es el sustituto ideal del horno”, apunta la publicación.
Otras Ventajas:
La cocina de inducción tiene numerosas ventajas:
- Según el U.S. Department of Energy, la eficiencia de transmisión de energía en la cocina de inducción es del 84% frente al 74% de las cocinas vitrocerámicas convencionales. Lo que significa un ahorro de aproximadamente 12% para la misma cantidad de calor generada.6
- La alta eficiencia en la transferencia de calor de esta nueva tecnología hace que se cocine más rápido, que en las cocinas eléctricas convencionales. También supone un ahorro de energía.[cita requerida]
- Al calentarse el puchero directamente evita que se queme cualquier cosa que se haya quedado interpuesta entre la cocina y el puchero. Esta característica hace que las cocinas de inducción sean más seguras, reduciendo el riesgo de incendio considerablemente. Además al no quemarse la superficie resultan más fáciles de limpiar porque no quedan restos adheridos y quemados.
- Como el calor se genera por una corriente inducida, la unidad detecta si el puchero está presente lo que permite que la cocina se apague automáticamente si detecta que el puchero ha sido retirado.
- Se deterioran poco por lo que suelen durar más tiempo como nuevas.[cita requerida]
- A pesar de todo, hay que tener en cuenta que estas placas requieren recipientes especiales con fondo ferromagnético que permitan cerrar el circuito de inducción. En general, se puede decir que cualquier recipiente en cuya base se "pegue" un imán es válida para este tipo de cocinas.
Fuentes: WikiPedia
Datos Adicionales
lunes, 19 de agosto de 2013
El fracaso de Yasuní-ITT es un fracaso del capitalismo
Poco ha trascendido, a mi juicio, una noticia tan importante como la referida al permiso otorgado a las empresas petrolíferas por el Gobierno de Ecuador para iniciar actividad extractiva en el Parque Nacional Yasuní.
En el año 2007 el Gobierno de Ecuador inició un programa llamado Yasuní ITT
en el que “se comprometía “a mantener indefinidamente bajo tierra las
reservas petroleras del campo ITT en el Parque Nacional Yasuní, el lugar
más biodiverso del planeta”. El Gobierno pedía “a cambio una
contribución internacional equivalente al menos a la mitad de las
utilidades que recibiría el Estado en caso de explotar el petróleo de
este bloque en la Amazonia”, según exponían en la web oficial.
Concretamente, Ecuador pedía a la comunidad internacional un total de
3.600 millones de dólares (unos 2.700 millones de euros) a cambio de no
explotar unos recursos naturales cuya comercialización les reportaría
unos 7.200 millones de dólares.
Es decir, un país situado en la posición 89 en el ranking de Desarrollo Humano de la ONU,
y etiquetado como de “desarrollo humano medio”, estaba dispuesto a
renunciar a importantes rentabilidades económicas con tal de mantener un
espacio natural del que, por razones obvias, se benefician todos los
países del mundo. Eso sí, a cambio pedía una compensación a la comunidad
internacional que, según se anunciaba, pudiera fortalecer las políticas
de erradicación de la pobreza y el combate contra la desigualdad en el
seno del país latinoamericano.
Según informa El País,
“dejar el petróleo bajo tierra significaba no emitir más de 400
millones de toneladas de CO2 (similar a las emisiones de España en un
año), según una publicación de 2011 de académicos ecuatorianos. A ello
hay que sumar el peligro para la biodiversidad existente (100.000
especies de insectos, 150 de anfibios, 121 de reptiles, 598 de aves y
unas 200 de mamíferos, aparte de unas 3.000 de flora) y la salvaguarda
de los derechos de los pueblos indígenas que habitan en la zona,
principalmente los waorani, que tienen dos clanes (los tagaeri y los
taromenane) que se internaron voluntariamente en la selva virgen a
inicios de los setenta, justo cuando arrancaba la exploración y futura
explotación petrolera en el Ecuador”.
Pues bien, seis años más tarde de los 2.700 millones de euros sólo se
han recaudado 13,3 millones, es decir, apenas el 0,37%. No le falta
entonces razón al presidente Rafael Correa cuando denuncia que “el
factor fundamental del fracaso (del proyecto) es que el mundo es una
gran hipocresía”.
El Gobierno español donó al proyecto 1 millón de euros, una cantidad
ridícula pero que ya es muy superior a la que otros países desarrollados
han aportado. Para hacerse una idea de la magnitud del compromiso,
basta pensar que la Reserva Federal está inyectando cada mes más de
80.000 millones de dólares para estimular su economía; que sólo hasta
2011 España había comprometido 336.000 millones de euros en ayuda a la banca; que el Gobierno español ha dado por perdida hasta 36.000 millones de euros de esa ayuda; y que sólo en el mes de julio el Estado español se endeudó por 877 millones de euros adicionales al presupuesto para financiar Gasto Militar.
El caso de Yasuni puede -y en mi opinión debe-
analizarse desde una óptica más abstracta. Y es que tiene que ver, desde
luego, con la lógica depredadora de un sistema económico dirigido por
los beneficios y que no atiende a lógica o plazos temporales distintos.
Un sistema-mundo que aunque está políticamente dividido en múltiples
Estados-Nación tiene un funcionamiento económico cuyos efectos
económicos, sociales y medioambientales se hacen notar globalmente. Así,
la contaminación que provoca la desaforada actividad contaminante
china, estadounidense o india tiene efectos perversos en todas las
partes del planeta -ejemplo de ello es el cambio climático. Y, a la
inversa, los “beneficios” medioambientales de las reservas naturales de
Ecuador o Brasil tienen consecuencias positivas incuantificables por el
mercado. Lo que los economistas han tratado de describir con el concepto
de “externalidades”.
Por otra parte, los resultados de Yasuni no son sino un eco de los
innumerables intentos -todos fracasados- de la comunidad internacional
por dotarse de un sistema de solidaridad ecológica. De hecho, ni
siquiera hoy parece probable que podamos esperar resultados positivos
del Protocolo de Kioto. Cabe recordar que los países que se han
comprometido a reducir emisiones en la nueva fase del Protocolo no
alcanzan el 10% de las emisiones mundiales. Ni Japón ni Rusia, ni
Canadá, ni Nueva Zelanda ni por supuesto Estados Unidos -que nunca
ratificó el Protocolo- ni China e India han participado de esos
compromisos. Así las cosas, algunos todavía piensan que funcionarán
mejor los absurdos sistemas de pago por el “derecho a contaminar” como los aprobados por la Unión Europea.
El caso de Yasuni es, en última instancia, un problema del
capitalismo. La lógica competitiva del irracional sistema empuja a los
países a elegir entre crecimiento económico y respeto al medio ambiente.
Esa lógica está hecha explícita en todos los acuerdos que tienen que
ver con el medio ambiente. Sin ir más lejos, la UE se comprometió en 2009 a reducir sus emisiones de CO2 un 20%
pero anunció que podría alcanzar el 30% si otros países estaban
dispuestos a hacer lo mismo. Es decir, no es una cuestión de carácter
técnico -de capacidad- sino político -de voluntad-. Es fácil ver que
pocos países están dispuesto a convertirse en los tontos útiles de la
comunidad internacional y dejar que otros sean los gorrones o, en la terminología académica, los “free-riders“.
En definitiva, tenemos constancia ya de que el opulento modelo de
consumo que impone el sistema económico capitalista no puede ser
extrapolado a toda la población. Se entiende también, como otros
autores, que “el nivel de consumo que ha caracterizado a los países del
centro es imposible de exportar al resto del mundo, aunque sólo sea
porque el planeta no da para tanto. Hace tiempo que se han quebrado los
límites de la sostenibilidad del planeta. Y cualquier proyecto político
que trate de ignorar esto es, sencillamente, una estafa” (C. F. Liria y
L. Alegre, El Orden de El Capital).
Nuestro planeta tiene recursos finitos, y es radicalmente imposible
que pueda soportar eternamente un expolio de estas características. No
hay duda; este sistema de producción y consumo inevitablemente llegará a
su fin. La cuestión relevante es saber si llegará a su fin de forma
ordenada y pacífica, o de una forma brusca y caótica que termine
envuelta en una serie de conflictos gravemente perjudiciales para el ser
humano. Es la vuelta al conocido dilema entre socialismo o barbarie,
pero ahora también desde el prisma ecológico. Casos como el de Yasuni
nos demuestran que la lógica del sistema, y la complicidad de los
gobernantes de la llamada comunidad internacional,
apuestan con sus
hechos por la barbarie.
Tomado de: ¡COMPARTE Y DIFUNDE!
El Marx sin ismos de Francisco Fernández Buey (XIX)
El Marx sin ismos de Francisco Fernández Buey (XIX)
“Sería un error construir a partir de las desgracias por las que Marx
tuvo que pasar en la década de los cincuenta y de su resistencia moral
algo así como una hagiografía, una leyenda dorada como la que suele
trazarse de esos santos a los que, como decía Unamuno, para mayor
edificación, se les presenta absteniéndose de mamar los viernes, ya
desde su primera infancia”
Manuel Sacristán (1975)
“Un joven romántico buscando su estilo” es el título del primer capítulo del Marx sin ismos [1]. Una introducción biográfica. Pero eso sí, singular, con detalles desconocidos, con gusto, bien escrita, poniendo énfasis en la relación entre Karl y Jenny Marx, Jenny von Westphalen. FFB fue uno de los -no numerosos- marxistas que destacó este nudo esencial de la vida del revolucionario de Tréveris.
El compás inicial del capítulo: “Karl Marx nació, en 1818, en Tréveris (Trier), una pequeña villa de Renania de origen romano que históricamente había sido puente entre las culturas alemana y francesa. El año en que nació Marx la población de Tréveris apenas llegaba a los doce mil habitantes. La familia de Marx era hebrea, rabínica por ambas ramas: el abuelo paterno había sido rabino en la ciudad; el abuelo materno lo fue en Holanda. Su padre, Hirschel Marx, fue un jurista ilustrado que ejercía un cargo público de cierta importancia en representación de sus colegas ante los tribunales; se había convertido al protestantismo en 1817 e hizo bautizar a los hijos por la Iglesia Evangélica en 1824. Hirschel Marx era un ilustrado a la alemana: se consideraba kantiano y admirador de Voltaire, de Diderot, de Rousseau y de Lessing; la madre de Karl, Henriette Pressburg, holandesa de origen, no llegó nunca a aclimatarse del todo en Alemania aunque se bautizó también, siguiendo al marido, por conveniencias familiares […] Tampoco se puede decir que Karl Marx haya sido un niño precoz. Pasó los exámenes en el colegio con suficiencia, pero sin destacar gran cosa. En la enseñanza secundaria, que siguió en el Instituto Friedrich Wilhelm de Tréveris durante los años 1830-1835, recibió una sólida educación de orientación humanista. Fue el octavo de una clase de treinta y dos alumnos: bueno en lenguas clásicas, regular en religión, flojo en matemáticas y bastante flojo en historia. Sus profesores dejaron dicho de él que era estudioso, agudo y muy apasionado tanto en el hacer como en el escribir. Quienes le conocieron elogiaron sus redacciones sobre temas literarios y su capacidad en la comprensión de lenguas clásicas, aunque el director del Instituto consideró que los escritos del adolescente Karl Marx en alemán acusaban una exagerada búsqueda de la expresión insólita y pintoresca. Sus condiscípulos de entonces le han recordado por la facilidad que tenía para inventar historias, por sus dotes de polemista y por el ímpetu con que trataba de imponer a los demás las opiniones propias. Parece que sus aficiones de adolescente eran sobre todo la poesía y la redacción de libelos. Tenía la pluma fácil pero enrevesada. En 1835, al acabar los estudios preuniversitarios, aquel joven escribía, en las entonces acostumbradas, casi obligadas, reflexiones sobre la elección de carrera, estas palabras: “La carrera que hay que elegir es aquella que nos proporcione la mayor dignidad posible y nos ofrezca el más amplio campo para actuar en beneficio de la humanidad y que nos permita acercarnos a la perfección, meta general para alcanzar la cual todo lo demás son medios. [...] Pues quien crea sólo para sí mismo tal vez puede convertirse en un célebre doctor, en un gran sabio o en un excelente poeta, pero no llegará a ser un hombre completo y verdaderamente grande”.
No está mal el texto joven-marxiano. Tampoco está nada mal el comentario de FFB: “Como todas las redacciones escolares de este tipo tampoco ésta [Escritos de juventud, 1982, 1, 1-4] tiene por qué ser considerada particularmente original. Lo más probable es que Karl Marx haya dicho en ella lo que sus profesores esperaban que dijera. Es natural que en un Instituto en el que, por lo que sabemos, predominaba el talante liberal, y con un padre como el que Karl tenía, la declaración de intenciones del chico cobrara resonancias del Emilio de Rousseau. De todas formas, los biógrafos han creído ver en esta redacción escolar el bosquejo adolescente de un tema que tuvo memorable expresión en el Hyperión de Hölderlin, y que éste compartió con el Goethe de Wilhelm Meister y con el Schiller de la Educación estética, a saber: la aspiración a la plenitud del desarrollo humano, a la superación de los límites impuestos por aquella división del trabajo sin la cual ninguna sociedad moderna puede funcionar; un tema que, sin duda, estaba en el ambiente de la Alemania de entonces, pero que ocuparía ya permanentemente a Marx desde los Manuscritos de París de 1844. No se fuerza nada la exégesis si se añade que esta aspiración a la plenitud del desarrollo humano omnilateral tiene relación directa también con la primera formulación marxiana, todavía poético-imaginativa, de la idea de “reificación” o “alienación”.
Jenny von Westphalen hace acto de presencia. Del modo siguiente: “Algunos biógrafos han exagerado este episodio de la vida de Marx refiriéndose a los prejuicios de la época ante la unión de una aristócrata (física e intelectualmente encantadora, según todos los testimonios) y un plebeyo (que, no era agraciado, tenía cuatro años menos que la novia y, para colmo, era de origen judío). Pero aunque hubo, desde luego, dificultades, éstas no fueron tantas, ni tan agudas y singulares como quiere la leyenda: la posición social de los Marx no era precisamente la propia de plebeyos, sino relativamente distinguida en la pequeña Tréveris; y, por otra parte, todo indica que el joven Marx tuvo una buena relación con Ludwig von Westphalen, el padre de Jenny, al que en 1841 dedicaría su tesis doctoral. Marx habló siempre del padre de Jenny con cordialidad y afecto y en una ocasión le calificó por escrito de “paternal amigo”. La verdad es que el joven Marx universitario admiraba en el padre de Jenny su cultura clásica, su amor al progreso y su “idealismo esplendoroso y convincente”. Fue Ludwig von Westphalen, el cual sabía griego y latín, hablaba inglés y conocía el español y el italiano, quien propuso a Marx algunas de sus principales lecturas literarias en las lenguas originales: Homero y los trágicos griegos, Dante, Shakespeare y Cervantes; autores, todos ellos, abundantemente citados todavía en sus obras de madurez. Es posible, además, que la conversación con este hombre, de ideas saintsimonianas, haya significado para el joven Marx la primera noticia de ideas vagamente socialistas. En cualquier caso, no hay documentos para argumentar que aquella simpatía de Karl Marx por su suegro no haya sido recíproca; los hay, en cambio, que atestiguan una buena y persistente relación de amistad entre Hirschel Marx y Ludwig von Westphalen”.
¿Y entonces? Lo siguiente: “De modo que el obstáculo principal en el inicio de aquella relación amorosa no parece haber sido la existencia de prejuicios raciales en la familia Von Westphalen sino más bien ciertas discrepancias político-religiosas de orden más general con el hermanastro de Jenny, Ferdinand von Westphalen (convertido en cabeza de familia después de la muerte de Ludwig) unidas a diferencias de opinión sobre cuestiones domésticas con repercusión económica para el futuro de las familias respectivas, diferencias aducidas, por cierto, tanto por parte de la madre de Jenny, Karoline Heubel, como por parte de la madre de Karl después de la muerte de su marido. El propio Karl Marx, ya viejo, quiso quitar importancia a los supuestos prejuicios familiares que, según se decía, dificultaron la relación con Jenny en los años de juventud. Cuando en 1881 Charles Longuet, su yerno, publicó en el periódico parisino Justice una necrológica de Jenny von Westphalen en la que contaba que ésta tuvo que superar los prejuicios raciales para casarse con el hijo de un abogado judío, Marx replicó: ‘Esa historia es una pura invención. No hubo prejuicios que superar”. Fuera cierta o no la historia, se entiende la contundencia marxiana.
FFB vuelve al poco sobre la relación entre aquellos dos revolucionarios alemanes, fuertemente comprometidos: “Pero la pasión intelectual le resultaba al joven estudiante berlinés insatisfactoria. A ella se superpone constantemente la pasión amorosa alimentada, como suele ocurrir, por las reticencias familiares y por la distancia de la persona amada. Poco después de llegar a Berlin, todavía en 1836, el joven Karl escribe sobre el descubrimiento de un mundo nuevo: “el mundo del amor”. Y cuando Jenny von Westphalen, enamorada pero discreta, le prohíbe, en tono cortés y educado, que continúe una correspondencia que la hace llorar más de una vez, Marx describe el propio estado de ánimo hablando de “ebriedad nostálgica” y ve su alma llena de fantasmas. Eran seguramente los fantasmas de un nuevo romanticismo en el que la añoranza interior y la nostalgia, confesadas al padre, contrastan con la expresión grandilocuente de los sentimientos en uno de los poemas dedicados a la amada: Arrogante, con flameantes vestiduras,/ el corazón transfigurado por la luz,/ orgulloso, abandono obligaciones y ataduras,/ piso firme por anchas salas,/ revelo ante tu semblante el dolor/ y los sueños se convierten en el árbol de la vida.”
Jenny, desde luego, tuvo su innegable influencia en asuntos centrales. Así lo explica FFB en reflexión singular: “Si hemos de juzgar por algunos testimonios de los interesados, las reservas de Jenny von Westphalen sobre el estilo literario del joven Marx algo debieron influir en la posterior corrección de la prosa de éste. Jenny, que sería luego copista de varias de las obras de su marido y oidora paciente de las poesías del ya maduro Heine en París, recriminaba así al joven esposo: ”Por favor, no escribas en tan amargo e irritado estilo. Escribe llanamente y de modo preciso, con gracia y con humor. Por favor, corazón mío, deja que la pluma corra por las páginas, y aun si en ocasiones tropieza y desafina y repite frases, ahí estarán, con todo, tus pensamientos, enhiestos como granaderos de la vieja guardia, resueltos y bravos [...] ¿Qué importa si su uniforme cuelga con desaliño y no está bien abrochado? Mira qué elegantes parecen los uniformes sueltos, ligeros, de los soldados franceses. Piensa en nuestros rebuscados prusianos. ¿No te da eso escalofríos? Deja que los participios corran y pon las palabras donde quieran ir. Semejante tropa no debe marchar con demasiada regularidad”. Jenny estaba apuntando ahí una de las debilidades de la obra de Marx (y no sólo en los años de juventud): su constante dificultad para la expresión franca y equilibrada de los sentimientos, la falta de educación sentimental. A pesar del interés que ello puede tener, puesto que Marx ha buscado siempre “una forma artística” para sus ideas, no se ha hecho todavía, que yo sepa, una comparación entre el estilo del joven Marx y el de Jenny von Westphalen. Cierto es que tampoco han quedado muchos escritos de la Jenny de esta época (ni de los años siguientes), pero lo que ha quedado es suficiente para llamar la atención acerca del profundo contraste existente entre la redacción sencilla, meridiana, con deliciosos toques de humor e ironía, de ella y la forma crispada, altisonante y muchas veces amarga, de él. Compárese, por ejemplo, el tono de los poemas anteriores con estas palabras de Jenny von Westphalen escritas unos pocos años después de recibir aquéllos: “Aunque en la última conferencia entre las dos grandes potencias no se haya estipulado nada al respecto y ningún acuerdo haya sido tomado en lo que respecta al asunto de la apertura de una correspondencia, y aunque, por consiguiente, no existe ningún medio para forzarla, la pequeña aristócrata de cabellos mal rizados se siente interiormente impulsada a iniciar la danza de los sentimientos de amor y reconocimiento más profundos, de los más íntimos a tu consideración, mi querido, mi bueno, mi único pequeño hombre de mi corazón. Pienso que tú no has sido jamás tan amante, tan dulce, tan afectuoso; y, sin embargo, cada vez que me dejabas quedaba desalentada porque hubiese querido que regresaras de nuevo para decirte una vez más cuánto te amo, cuánto te amo verdaderamente. La última vez partiste triunfante y no sé cuánto le costó a mi corazón aquel momento en que ya no te vi ante mí en carne y hueso, sino sólo ante mi alma tu imagen fiel, tan limpia, con toda su angelical dulzura, con su bondad, con la nobleza de su amor y el resplandor de su espíritu. ¡Si estuvieras aquí, mi Karlenchen querido, cuán dispuesta a la felicidad encontrarías a tu valerosa mujercita! Si por lo que fuera tuvieras alguna queja de mí yo no tomaría contra ti medidas disciplinarias, posaría mi cabeza con paciencia sobre tu corazón ofreciéndosela al joven villano. ¿Quién? ¿Cómo? Luz, ¿qué luz? ¿Recuerdas todavía nuestra conversación al caer la noche, las señales que intercambiábamos, las horas en que dormitábamos juntos? Mi querido corazón, ¡qué bondadoso eres, cuánto me quieres, qué complaciente eres y qué contento te siento! ¡Qué brillante es tu imagen, victoriosa ante mí, y cómo aspira mi corazón constantemente tu presencia, cómo se estremece por ti en el placer y en el éxtasis, cómo te sigue, temeroso, en tus caminos!..!
FFB concluye este punto: “Es difícil decidir acerca de qué motivo influyó más en la renuncia del joven Marx a la poesía romántica: si las consideraciones críticas del padre, que pagaba los estudios, las reticencias de Jenny von Westphalen sobre el estilo del amado o la desilusión del interesado respecto del propio talento en este ámbito (como sugiere Mehring). Probablemente las tres cosas influyeron. Pero lo cierto es que, aunque todavía en 1841 Marx hizo publicar un par de sus poemas juveniles en la revista Atheneum de Berlín, y a pesar de sus relaciones con algunos de los grandes poetas alemanes de la época, desde 1839 sus intereses intelectuales iban a centrarse sobre todo en la filosofía y el periodismo político. Mijail Lifschitz, que estudió con detenimiento la evolución de las ideas de Marx sobre arte y literatura, tiende a quitar importancia en esto a las vivencias personales y considera que el alejamiento de Marx del romanticismo literario fue la expresión de un proceso intelectual más amplio al que no habría sido ajena la aproximación a la filosofía hegeliana y, en particular, la lectura marxiana de la Estética de Hegel con su teoría del ocaso inevitable del arte en la sociedad de la época moderna. Puede ser. Pero al estimar los motivos del alejamiento de Marx del movimiento romántico propiamente dicho hay que tener en cuenta, además, la decepción (que él compartió con los jóvenes hegelianos) ante el “romanticismo coronado” representado desde 1840 en Alemania por Federico Guillermo IV. Pues, en efecto, poco a poco el romanticismo oficial alemán fue perdiendo el inicial impulso crítico y rebelde para identificarse con la defensa del Estado cristiano en Prusia más allá de las esperanzas constitucionales.”
El capítulo sigue en la misma senda, por la misma fuerza intelectual, con el mismo rigor, con la misma energía poliética. No veo mejor forma de finalizar este breve aproximación que la de recomendar su lectura completa -¡no se pierdan este Marx sin ismos- y reproducir esta carta de Jenny Marx a Engels, entonces en Manchester, escrita en Londres, en los alrededores del 17 de enero de 1870. Es la gran Jenny quien escribe:
“Querido señor Engels:
Raras veces quizá ha venido un hamper so à propos [1] como el de ayer. La caja fue abierta y los cincuenta esbeltos hombrecillos quedaron parados, en fila, en la cocina, cuando llegaron el Dr. Allen y su ayudante, un joven doctor escocés, para operar al pobre Moro, de manera que, inmediatamente después de la operación, el Moro y sus dos esculapios pudieron fortalecerse con el exquisito Braunenberger.
La historia esta vez fue, de nuevo, muy mala. Desde hace ocho días habíamos empleado todos los medios; compresas, albahaca, etc, etc, que muchas veces habían ayudado. Todo fue un vano. El absceso crecía constantemente, los dolores se hicieron intolerables y no se había producido ninguna abertura o suturación. Fue necesario cortar; entonces el Moro se decidió finalmente a dar el paso inevitable, llamar a un médico. Experimentó gran alivio después de la profunda incisión y, aunque hoy a la mañana, no está libre de dolores, en general está muchísimo mejor y espero que dentro de unos pocos días estará curado.
Pero ahora debo revelar, en contra de él, un registro formal de pecados. Desde que regresó de Alemania, sobre todo después de la campaña de Hannóver, se sentía indispuesto, tosía permanentemente y, en lugar de cuidarse, empezó a estudiar ruso a toda costa; salía poco, comía de modo irregular y sólo mostró el carbunco debajo del brazo después que éste ya estaba muy hinchado y endurecido. ¡Cuántas veces, mi querido señor Engels, he deseado calladamente, desde hace años, que usted estuviera aquí! Muchas cosas serían diferentes. Ahora espero que esta última experiencia le sirva de escarmiento.
Por favor, señor Engels, no haga ninguna alusión a esto en sus cartas. En este momento él se irrita con facilidad y se enojaría mucho conmigo. Pero, para mi desahogo, necesitaba abrir mi corazón a usted porque me siento impotente para cambiar en algo su modo de vida. Quizá se pueda arreglar con Gumpert para que hable en serio con él, cuando vuelva a Manchester. Es todavía el único médico en el que deposita confianza. En nuestra casa reina ahora un desprecio general hacia toda medicina y hacia todos los médicos; y, sin embargo, sigue siendo un mal necesario; sin ellos uno no se podría curar.
¿Qué me dice del segundo regalo de Año Nuevo que Laura nos ha hecho [2]? Espero que el ritmo veloz se detenga; si no, pronto podré cantar 1, 2, 3, 4, 5,--6-- -- --
Tomado de: articulo original
La vigencia de la ideología
La vigencia de la ideología
Cuarto Poder
Hay quién dice que el
marxismo es una filosofía obsoleta, que procede del siglo XIX. En el
mejor de los casos dicen que sus principios y propuestas son pura utopía
y que no están vigentes; cuando no que es una aberración intelectual,
representada con cuernos y rabo. Y eso lo dicen
precisamente quienes profesan ideas que provienen del siglo I. Una
organización jerarquizada, homófoba y antidemocrática, y que ha estado
dominando los designios de la humanidad, a sangre y fuego. Me considero
marxista por la fuerza de la razón.
Algunos pensarán que me he
quedado encastillado en la concepción del siglo XIX, pero no es así.
Salvando las distancias y los avatares históricos, la mayoría de las
circunstancias de entonces, políticas, sociales y económicas, siguen
estando vigentes hoy, como vigente es la necesidad de unidad de la
mayoría social para cambiarlo todo.
Han transcurrido casi dos siglos y algunas de las reivindicaciones de entonces se pueden seguir haciendo hoy. Ha cambiado el modelo social. Ha surgido la llamada «clase media» y al proletariado se le denomina productor, trabajador y trabajadora. Pero la clase dominante sigue siendo la misma de entonces: los que tienen todo y todo lo pueden.
La esclavitud, tal y como la conocemos por las películas de romanos y demás, ha podido desaparecer, pero la esclavitud de la miseria de siglo XIX está presente en nuestra realidad. Esclavos son quienes sin tener nada, lo deben todo; esclavitud intelectual y política, frente al poder financiero; esclavitud al fin y al cabo, con distintas connotaciones económicas, políticas y sociales, pero esclavitud, y la libertad como principio para ser verdaderamente libres.
Los privilegios de la “burguesía” y del poder político siguen estando tan vigentes como vigente están la dominación de los “mercados financieros” sobre la economía de la ciudadanía y de los propios Estados. La justicia social, la desigualdad y la solidaridad siguen siendo proclamas y reivindicaciones necesarias y urgentes de conseguir para el mayor bienestar y dignidad de hombres y mujeres. En fin, al buen entendedor le sobran información y elementos de juicio, como para entender que las circunstancias históricas no son las mismas; pero si lo son determinadas situaciones que hacen que las mujeres y hombres de hoy sigamos estando sometidos al poder político y económico de la clase dominante.
Hoy como ayer, haciendo un análisis marxista de la realidad injusta en la que vivimos, vemos que la emancipación de la clase trabajadora —«el proletariado», la inmensa mayoría de la población, que solo tenemos la fuerza del trabajo para sobrevivir—, significaría la emancipación de toda la humanidad; por lo que, para que reine la justicia social y la libertad sea una realidad, es necesario transformar el modo de propiedad de los medios de producción; así como la estructura socio-económica tal y como está concebida; cambiar el propio Sistema, que permite la explotación de la mayoría de la sociedad, en beneficio de la minoría. La minoría poderosa, que ostenta la mayoría de la riqueza y de los medios de producción, sigue siendo, como ayer, la clase explotadora de la mayoría que nada posee, los explotados.
El «Programa Máximo» del PSOE en 1880 reflexionaba y hacía unas propuestas, basadas en principios marxistas, porque socialista y marxista era el partido; y decía que la sociedad es injusta, puesto que divide a sus miembros en dos clases desiguales y antagónicas: la clase dominante, la burguesía, que posee los instrumentos de trabajo; y la clase dominada, el proletariado, que no posee nada, salvo su fuerza vital. Y que esta situación es la primera causa de la esclavitud en todas sus formas: «la miseria social, el envilecimiento intelectual y la dependencia política». Y esto es posible, porque los privilegios de la burguesía están garantizados por el poder político, del que se vale para dominar a los trabajadores. ¿Estoy trasnochado? ¿No es exactamente lo que hoy ocurre?
Hoy como ayer, la necesidad, la razón, la dignidad y la justicia social exigen que la desigualdad desaparezca. Para ello hay que hacer desaparecer la estructura social que lo permite. Pero esto no se puede conseguir sino es «transformando la propiedad individual o corporativa de los instrumentos de trabajo en propiedad común de la sociedad entera». Esto es: más Estado social, nacionalizaciones y menos privatizaciones, para mayor bienestar.
Si entonces eran aspiraciones, hoy lo siguen siendo. ¡Trabajadores del mundo, uníos!
Víctor Arrogante es profesor y columnista. En Twitter, @caval100.
Fuente: http://www.cuartopoder.es/tribuna/la-vigencia-de-la-ideologia/4935
Han transcurrido casi dos siglos y algunas de las reivindicaciones de entonces se pueden seguir haciendo hoy. Ha cambiado el modelo social. Ha surgido la llamada «clase media» y al proletariado se le denomina productor, trabajador y trabajadora. Pero la clase dominante sigue siendo la misma de entonces: los que tienen todo y todo lo pueden.
La esclavitud, tal y como la conocemos por las películas de romanos y demás, ha podido desaparecer, pero la esclavitud de la miseria de siglo XIX está presente en nuestra realidad. Esclavos son quienes sin tener nada, lo deben todo; esclavitud intelectual y política, frente al poder financiero; esclavitud al fin y al cabo, con distintas connotaciones económicas, políticas y sociales, pero esclavitud, y la libertad como principio para ser verdaderamente libres.
Los privilegios de la “burguesía” y del poder político siguen estando tan vigentes como vigente están la dominación de los “mercados financieros” sobre la economía de la ciudadanía y de los propios Estados. La justicia social, la desigualdad y la solidaridad siguen siendo proclamas y reivindicaciones necesarias y urgentes de conseguir para el mayor bienestar y dignidad de hombres y mujeres. En fin, al buen entendedor le sobran información y elementos de juicio, como para entender que las circunstancias históricas no son las mismas; pero si lo son determinadas situaciones que hacen que las mujeres y hombres de hoy sigamos estando sometidos al poder político y económico de la clase dominante.
Hoy como ayer, haciendo un análisis marxista de la realidad injusta en la que vivimos, vemos que la emancipación de la clase trabajadora —«el proletariado», la inmensa mayoría de la población, que solo tenemos la fuerza del trabajo para sobrevivir—, significaría la emancipación de toda la humanidad; por lo que, para que reine la justicia social y la libertad sea una realidad, es necesario transformar el modo de propiedad de los medios de producción; así como la estructura socio-económica tal y como está concebida; cambiar el propio Sistema, que permite la explotación de la mayoría de la sociedad, en beneficio de la minoría. La minoría poderosa, que ostenta la mayoría de la riqueza y de los medios de producción, sigue siendo, como ayer, la clase explotadora de la mayoría que nada posee, los explotados.
El «Programa Máximo» del PSOE en 1880 reflexionaba y hacía unas propuestas, basadas en principios marxistas, porque socialista y marxista era el partido; y decía que la sociedad es injusta, puesto que divide a sus miembros en dos clases desiguales y antagónicas: la clase dominante, la burguesía, que posee los instrumentos de trabajo; y la clase dominada, el proletariado, que no posee nada, salvo su fuerza vital. Y que esta situación es la primera causa de la esclavitud en todas sus formas: «la miseria social, el envilecimiento intelectual y la dependencia política». Y esto es posible, porque los privilegios de la burguesía están garantizados por el poder político, del que se vale para dominar a los trabajadores. ¿Estoy trasnochado? ¿No es exactamente lo que hoy ocurre?
Hoy como ayer, la necesidad, la razón, la dignidad y la justicia social exigen que la desigualdad desaparezca. Para ello hay que hacer desaparecer la estructura social que lo permite. Pero esto no se puede conseguir sino es «transformando la propiedad individual o corporativa de los instrumentos de trabajo en propiedad común de la sociedad entera». Esto es: más Estado social, nacionalizaciones y menos privatizaciones, para mayor bienestar.
Si entonces eran aspiraciones, hoy lo siguen siendo. ¡Trabajadores del mundo, uníos!
Víctor Arrogante es profesor y columnista. En Twitter, @caval100.
Fuente: http://www.cuartopoder.es/tribuna/la-vigencia-de-la-ideologia/4935
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